EL
NAZARENO.
ANTIGUA, VENERABLE Y PIADOSA HERMANDAD Y ARCHICOFRADIA DE NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO, NUESTRA MADRE Y SEÑORA DEL TRASPASO Y APOSTOL SAN JUAN. Tres pasos.
Templo:
Capilla
de San Juan de Letrán.
Se encuentra en la Alameda de Cristina un poco escondida a la vista del paseante,
sin dejarse notar, no obstante su importancia y rica historia, es sede del Nazareno
y referencia obligada a Juan Pecador... La capilla, probablemente el ábside de la Iglesia actual, sería una capillita del Hospital a la que se le añadió un nuevo cuerpo que constituye su estructura completa.
En
el año 1972 se derribó el coro que estaba a la entrada de la capilla,
se subió la fachada derribándose la anterior puerta y se colocaron
las puertas de hierro forjado y bronce que vemos ahora. Posteriormente se vendió
al Banco de Jerez parte de la finca perteneciente a la Iglesia. En 1978 finalizan
las obras quedando la Capilla tal como hoy la podemos contemplar.
El interior de la capilla es amplio y bien proporcionado, con un hermoso retablo mayor. Estuvo esta Iglesia bajo la advocación de San Sebastián, de hecho, en su retablo mayor existe una talla de ese santo mártir. Fue capilla del Hospital de la Candelaria en tiempo de San Juan Grande o Juan Pecador, como a él quería que le llamaran. A la izquierda se encontraba la capilla del Sagrario o de Jesús, donde se veneraba esta bendita imagen y que tenía cierto aire arabesco. En todo el lateral izquierdo de la capilla se ha construido recientemente un columbario presidido por la imagen del Santisimo Cristo de la Buena Muerte.
Iconografía:
En el primer paso figura el Señor con la cruz a cuestas en compañía
de un judío que tira de la cuerda. En el segundo paso procesiona San
Juan, señalando a la Virgen que el Cristo va delante, hecho que ocurrió
en la calle de la Amargura, según los Evangelios. En el tercero, Dolorosa
bajo palio.
Paso
de Misterio:
La imagen del paso de Misterio
es la conocida como Nazareno o también
como "Jesús". Esta imagen, de talla completa, de menor tamaño
que la del natural y de vestir, sufrió muchísimo durante todo
el siglo XIX, ya que hubo de soportar distintos traslados. Actualmente, todo
lo que se conoce de esta imagen es posterior a 1641 si tenemos en cuenta la
fecha de fundación de la Hermandad y las características
de la talla, hay que suponer que se trata de una obra anónima de los
últimos años del siglo XVI.. El
rostro aparece surcado por un gesto de dolor tan intenso y profundo que
ha tornado la faz en un verdadero anciano. Se ha dicho que este nazareno es
de escuela valenciana, aunque esta aseveración no se ha justificado.
La composición y ejecución de los cabellos revelan la mano de
un artista excelente. Esta escultura que analizamos representa una de las visiones
más puras del alma española y, en concreto, de la andaluza. Sabido
es que, en sus primeros momentos, el siglo XVI se caracterizó por un
purismo y un garbo itálicos, que, en los últimos instantes de
dicho siglo, se atenuaron al nacionalizarse la plástica e impregnarse
las tallas de sensibilidad hispánica.
Este
Nazareno es buena muestra de ello, reflejando una lacerante expresividad, que
alcanza su máxima potencia emocional al estar realizado en madera. Siempre
que contemplamos a este Nazareno, encorvado y sufriente bajo el peso de una
Cruz que apenas puede soportar, recordamos a la imagen del Gran Poder de Sevilla,
obra magna de Juan de Mesa. Naturalmente, esta comparación solo puede
hacerse desde el punto de vista de la ancianidad que ambos rostros reflejan.
En ambas imágenes, al distorsionarse el gesto, todo el conjunto queda
distorsionado del mismo modo. En ambas tallas, Jesús aparece como un
anciano, debido, quizás, a la creencia generalizada de que los sufrimientos
físicos y psíquicos hacen que
una persona joven no parezca tal, porque las faccio
nes se envejecen, aparecen
arrugas, los
labios se contraen en un rictus de dolor y, en general, el rostro refleja el
peso intenso de una profunda pena interior. En ambas imágenes, Gran Poder
sevillano y Nazareno de Jerez, se dan, efectivamente, estas características.
Jesús ya no es un hombre bello, idealizado, de contemplación hermosa
y placentera. Jesús, por el contrario, se ha vuelto
un anciano. Ya no podemos buscar en El la belleza física, sino la realidad,
dura y cruel, de un tormento.
Mucho
se podía especular acerca de a quien ha representado el anónimo
escultor en esta talla de Nazareno de Jerez. Nos referimos a la polémica
de si se ha efigiado al mismo Dios, cargando con la Cruz, o a un hombre que,
evidentemente, ya no puede con el peso de la mis
ma. Para nosotros, la respuesta
es clara: El Jesús Nazareno de Jerez es la representación, cruda
y real, de un hombre, despojado de su divinidad, que ha sufrido tan intensamente
que apenas puede tenerse en pie. No hay prestancia en esta talla. No hay signo
alguno de arrogancia o de poderío. Sí lo hay, en cambio, en el
Nazareno del Gran Poder sevillano, visible por la amplitud de la zancada, la
más grande de todos los Nazarenos de Sevilla, que revela divinidad. En
nuestro Nazareno, en cambio, todo es humanidad, porque
sin concesiones se ha llegado a representar la misma naturaleza humana de Cristo,
sin concesiones al aspecto divino de esa naturaleza.
En este sentido, podemos decir que esta talla es el máximo exponente de un realismo exacerbado, que roza con lo antiestético, en aras, precisamente, de esa realidad. Hasta qué punto estas notas mueven al pueblo andaluz, bien puede verse a lo largo del recorrido de esta talla por las calles jerezanas.
La
túnica del Nazareno, bordada en oro en la primera mitad del siglo
XIX, costó 10.000 reales de vellón.
Es conocida en la Hermand
ad
por la túnica de las aves del paraíso (la "túnica de las
avefrías"), debido a que entre los motivos que lleva bordados figuran
unos pájaros.
La
Cruz es de fondo carey con taraceas de nácar con los distintos atributos
de la pasión (las tenazas, los clavos, etc.) y los filetes de la Cruz
son de plata labrada. Ha sufrido diversas restauraciones. Una fue por Emilio
Landa, en 1956, en la cual realizó los filetes de la misma (las molduras
de plata de ley que rodean las canto
neras) y también las cresterías
de remate (cantoneras) de los brazos de la Cruz. Posee
potencias y corona de oro macizo.
En
este paso de Misterio aparece un judío que tira de Jesús con una
cuerda, del que se ha dicho que es de escuela castellana y algo posterior
a la imagen del Nazareno, aunque tampoco se han esbozado justificaciones acerca
de esta cronología y escuela. Es conocido popularmente como "Marquillo".
El nombre hace referencia a ese siervo al que le cortó la oreja San Pedro,
Malco, del que el pueblo lo derivó hacia Marquillo. Va atabiado con la
ropa de los soldados españoles de finales del siglo XVI. El "Marquillo"
quiere ser grotesco, repelente, pero como escultura es intachable. Tiene
todos
los anacronismos y características de las figuras del XVII, siglo que
muy bien puede ser el de su relación: lleva grandes plumas sobre el casco,
adorno que parece imprescindible cuando se quiere dar a entender que las figuras
son exóticas o bárbaras con todas sus consecuencias: bigotes enormes,
tez cetrina y facciones nada correctas. La vestimenta, tan exótica como
el casco; el gesto pretende ser muy feroz. En 1995 se estrenó el plumero
de esta figura, hecho con lana espigada.
El
paso, obra de Juan Pérez Calvo, es
de madera tallada y dorada,
de estilo barroco, con un impresionante dibujo y composición
y cuenta con más de 40 años procesionando, en concreto fue estrenado
en 1946. Utiliza como iluminación seis faroles dorados de un diseño
y estilo casi perfectos. Estos faroles sustituyeron en 1972 a los seis candelabros
dorados originales (En 1994 intercambió los faroles por los candelabros
del paso de San Juan, en recuerdo de la antigua iluminación que tenía).
Va cargado por fuera a un hombro y al no tener respiraderos, los cargadores
y sus horquillas
son los únicos puntos de sujección de paso cuando está
parado, con el conocido tambaleo del mismo, tortura de muchos fotógrafos.
Las dimensiones de sus andas son de 226 cms. de ancho por 453 cms. de largo.
Paso
de San Juan:Entre
el paso de Misterio y e
l de palio, procesiona la
talla de San Juan Evangelista. Es de tamaño natural, de vestir. Con
la mano derecha señala la dirección hacina del Nazareno. Con la
izquierda, sujeta una palma rizada, símbolo de su pureza. Se trata deuna
talla del siglo XVIII, muy expresiva y queridísima por el pueblo jerezano.
Se desconoce su autor. Se puede decir de él que camina muy preocupado.
Las facciones se le ensombrecen; de estar más alegre nos podríamos
imaginar a un niño. Está siendo restaurado este año por
Agustín Pina.
El
paso también fue realizado por Juan Pérez Calvo, en 1947,
en madera tallada y dorada. Es pequeño, esbelto, frágil. Parecía
imposible que pudiera llegar a existir un paso sin canastilla, muy original
y también va cargado por fuera por los cargadores más jovenes,
siendo la cantera de los que luego llevarán los de misterio y palio.
Va flanqueado e iluminado por cuatro candelabros con cinco tulipas cada uno.
(como ya hemos dicho los intercambió en 1994 por los cuatro faroles del
paso del Nazareno).
Paso
de Palio:
La imagen titular es la de Nuestra
Señora del Traspaso. Es una talla de autor anónimo y se supone
que data del siglo XIX y de escuela valenciana. La Dolorosa fue adquirida por
la Hermandad alrededor del año 1890.
Es de tamaño natural y de
vestir. El rostro, de color lorquiano, es decir, pálido algo verdoso,
tiene los rasgos de
una mujer mayor, anciana, y unos ojos muy expresivos. El recibo
de la compra de esta Dolorosa se ha perdido y así se ha olvidado el nombre
del autor de esta talla.
Nunca una Dolorosa
ha expresado un gesto de dolor tan intenso y profundo como la del Traspaso.
Ello lo ha logrado el imaginero sin apenas tener que recurrir a las lágrimas.
Diríamos que esta Virgen no las necesita, porque su expresión
sufriente y atormentada, lo dice todo.
Por supuesto, esta
expresión es mucho más elocuente que las lágrimas. No ha
sido, por ello, preciso el llanto para bañar su faz. Con su gesto, de
mujer anciana o quizás envejecida por la pena, tal como aparece su Hijo
en el paso de Misterio con los ojos enturbiados por el dolor, el imaginero ha
conseguido la expresión palpable del desgarro humano, del más
cruel de los sufrimientos: el dolor de una Madre despojada
aquí de connotaciones teológicas, sin que se evidencie su papel
de Corredentora.
Se trata de una Madre que, en su interior, es traspasada -
de ahí, la advocación - por el dolor. Para acentuar esto, el imaginero
envejeció las facciones, por lo que estamos ante una Madre anciana, debido,
probablemente, a los sufrimientos psíquicos.
En este sentido,
podemos decir sin duda alguna que ambas imágenes, la del paso de Misterio
y la del de palio aparecen en equilibrio armónico por lo que hace a realismo
intenso.
En
cualquier caso estamos ante una Dolorosa que es perfecta en su realismo y maravillosa
por lo que hace su composición estilística. Citar como anécdota,
que en la parte del recibo que extendió el escultor, escribió:
"... por una Dolorosa muy Dolorosa...".
El paso tiene la particularidad de ir cargado por fuera con horquillas. Por tanto, huelga hablar de faldones, de trabajaderas, de molías...
La
orfebrería es obra de los talleres de Villareal sencilla pero
de gran
exquisitez. Ello comprende tanto los
varales del palio como las jarras laterales, junto con las frontales. La
canastilla-respiradero de plata del paso, también obra de Villarreal,
se realizó en 1940. La candelería, de los años 1980-90,
tiene 98 puntos de luz y los
candelabros de cola, que tiene faroles en vez de tulipas, 10. Mención
especial dentro de la orfebrería merece la
Corona de la Virgen, de plata sobredorada, una auténtica maravilla.
Fue
realizada en 1945 por Emilio Landa y lo que más llama la atención
por su belleza y habilidad en su ejecución son las
escenas que contiene en el canasto. Estas están realizadas en bajorrelieve
y fueron dibujadas por Enrique Hernández. Son realmente geniales.
Los
bordados del techo de palio parece que salieron de las agujas de Juan Manuel
Rodríguez Ojeda en los primeros años del siglo XX, concebido para
ser sostenido por diez varales y en terciopelo rojo, se le realizó una
ampliación a finales de los años 20 y se adaptó a los doce
varales. El manto,
al igual que la saya,
por el contrario, es de escuela valenciana de finales del siglo XIX y era de terciopelo
color rojo. A finales de la década de los 70 se pasó a nuevo terciopelo,
de color morado y se amplió de tamaño.
Los bordados antiguos se
pusieron en el centro y el resto del tejido se rellenó con bordados que
imitaban, en la forma y en la ejecución, a los antiguos. Esta labor de
traslado de los bordados a un nuevo terciopelo fue ejecutada por las bordadoras
jerezanas Encarnación López Estévez y Rosario Santano González,
terminándose en 1992.
En la actualidad, en la propia sala de la Hermandad
se ha montado un taller en el que se está llevando a cabo el bordado
de interior de las caídas que no estaban finalizadas. La
saya de la Virgen es de autor anónimo del siglo XIX. José
Guerra Carretero restauró en 1979 los
dos angeles pasionarios de finales del XVIII o principios del XIX que van a
los pies de la Virgen.
En algún varal delantero, en su parte superior, porta una corona de flores, tradición recuperada de antaño y cuyo significado es portar el luto por algún hermano fallecido y de victoria sobre la muerte. Es escoltada por dos guardias de campo.
Marchas procesionales
dedicadas: "Nuestro
Padre Jesus Nazareno"
, de Francisco Orellana, de 1992, "Nuestra Madre y Señora del Traspaso"
, de Domingo Diaz, del año 2004 y "Promesa a Jesús"
, de Juan Colón, del año 2007.
Tiempo de paso de la cofradía: Unos 30 minutos.
Hermanos y Nazarenos: Cuenta con unos 1050 hermanos aproximadamente y procesionan unas 370 hermanas y 110 hermanos en presidencias y tramos. En los últimos veinte años han pasado de tener unos 800 hermanos, de los que 450 nazarenas y 280 nazarenos acompañaban a sus titulares, hasta unos 2000 hermanos, de los que salían en procesión unos 850, entre hermanos y hermanas. El permiso para que procesionen mujeres en otras Hermandades ya hecho que decrezca el número de ellas en esta Cofradía, ya que era la única en la que anteriormente podían hacerlo en Jerez.
Túnicas:
Túnica morada y cíngulo amarillo de abacá con toca egipcia
morada y Cruz del Santo Sepulcro en el pecho al lado izquierdo, y calzados negros.
Los hombres van con la cara descubierta y las mujeres con el rostro tapado.
Escudo:
El escudo de esta cofradía fue y sigue siendo un círculo de color
morado y sobre él, de color blanco, la Cruz de Jerusalén. La simplicidad
del mismo hace intuir la antigüedad de la cofradía.
Color de los cirios: Los nazarenos, hermanas más bien, de esta Hermandad no lleva cirios, sino faroles, con velas blancas.
Altar
de Insignias: Cruz
de Guía,
quizás de finales del siglo XIX.
Es de madera de cedro, de sección
rectangular de 75 x 26 mm. y tenía todos los apliques de plata cofradiera:
cantoneras, resplandor, cartela del INRI y asas. En mayo de 1994 se restauró
y estos apliques son ahora de plata de ley. Sus medidas son: 281 x 171 centímetros;
Va acompañada
de cuatro faroles guías, de plata de ley, que fueron
del paso de misterio anterior al actual, y que procesionó hasta 1945.
Otros dos más acompañan al Sinelabe. Las astas son de plata cofradiera.
Senatus,
en plata cofradiera, con
asta rematada por un águila y una moneda romana; Cartela
con la Sentencia de Jesús, en la cual se puede leer
una inscripción con la misma (esta insignia sólo procesionan en
dos hermandades, la otra es de Sevilla), que va acompañada de dos astas
con la lanza y la esponja. Todas en plata cofradiera. Estas tres insignias mas
el Senatus fueron donadas por D.José María Durán. En la
Hermandad creen que son
del siglo XIX y reproducen las que hubo de plata de ley; Estandarte
de la Hermandad, con el escudo bordado en oro sobre terciopelo morado.
Está plegado y fue bordado en oro por Encarnación López
Esteve y Rosario Santano en 1972.
Detrás
del paso de misterio va el palio
de respeto, de terciopelo morado, con
seis varas lisas de plata
cofradiera realizado en 1993. Es una reminiscencia que recuerda que los pasos
de misterio procesionaban bajo el mismo antiguamente. En el cortejo del segundo
paso, el de San Juan, lleva la Bandera
de San Andrés, de pa
bellón de color rojo con cruz
de aspas de color verde y el escudo de la Hermandad en el centro, en un medallón
de plata cofradiera (realizada por Carmen Otero), acompañada de cuatro bocinas saeteras, y el Libro
de Reglas, con
encuadernación de terciopelo morado con cantoneras y el escudo de la
Hermandad, éste en el centro, bordados por las jerezanas López
Esteve y Santano. En este libro se guardan las que fueron aprobadas en tiempos
de Isabel II el 29 de enero de 1867.
Lleva
en el cortejo de palio, un Sine
Labe, estandarte muy estrecho y de igual largo que la altura del
asta, en el cual, ocupando toda su longitud y con letras bordadas aparece la
frase "Sine Labe Concepta", y que es equivalente al Simpecado que llevan todas
las demás cofradías, excepto ésta y la del Mayor Dolor.
Es
de terciopelo verde oscuro, con la inscripción bordada en oro. Quizas
es de principios del siglo XX; va acompañado
de dos faroles de respeto.
Además
posee dos ciriales, de astas lisas, de latón, y los
nudos, platillos y cubiletes, de bronce, de estilo gótico. Acompañan
éstos a la Cruz Parroquial. 24
insignias de plata cofradiera, con las varas lisas y en las galletas
la imagen de Jesús con la cruz a cuestas y 2
insignias de latón dorado, con las varas repujadas y las
galletas con el mismo tema que las anteriores. Éstas tienen más
volumen y una ejecución mas rica en detalles. Una pértiga,
de plata cofradiera, que sólo se usa en la procesión del Corpus.
Dos incensarios de plata de ley uno y de plata cofradiera el
otro. Además la Hermandad tenía 3 demandas: dos
de plata cofradiera y rematadas con la Cruz del Santo Sepulcro. La que era de
plata de ley y rematada con la imagen del Nazareno, hace unos años que
desapareció.
Entre sus objetos más preciados, guarda la primitiva talla del patrón San Andrés, así como la de San Sebastián, que daría nombre en lejanos tiempos al llano del mismo nombre.
Referencia
histórica:
Su originario carácter parece surgir de una primitiva asociación
gremial de toneleros,
bajo el título y la advocación de San Andrés
Apóstol. No se tienen noticias de la época de su creación,
pero pudo haber nacido en el siglo XVI, en el que tan espectaculares institucionesadquirieron una vitalidad importante dentro de la vida local. El gremio provocó
la creación de la hermandad y la erección en los recintos conventuales
de San Francisco el Real. Esta teoría es difundida por las "Memorias
históricas de la Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno
y María Santísima del Traspaso", obra de Andrés Hidalgo
y Ortega del año 1887. Estas memorias estas realizadas con una fidelidad
impresionante y una cronología perfecta, que permiten un claro conocimiento
de muchas de sus características.
Se cree que, por
la antigua costumbre de llevar los hermanos la imagen de San Andrés en
el día de Corpus, con una bandera encarnada con las aspas de color verde,
son signos evidentes de su primitivo origen y de su posterior transformación,
costumbre ésta citada por Andrés Hidalgo, y según él,
se realizaron hasta principios del siglo XIX. Se tienen noticias de la transformación
de la primitiva gremial se transformó en Cofradía de Jesús
Nazareno en el siglo XVII, sin que se perdiera la
devoción
a San Andrés, prueba de ello son las contínuas celebraciones religiosas
que todos los años, en el mes de noviembre, celebraba en la festividad
del Patrón.
Fue aprobada con el título de San Andrés el 6 de junio de 1585, según consta en la carta-composición de las salidas procesionales de la ciudad, ante las contínuas disputas entre ellas.
A partir de 1603 comenzó a efectuar estación penitencial con las mismas imágenes con que hoy lo hace, pues hasta entonces iban los hermanos, disciplinantes y de luz, presididos por un Crucifijo. La fusión de la Hermandad del Nazareno con la de San Andrés debió tener lugar entre 1607 y 1621.
En los días
18, 19 y 20 del mes de abril de 1641 se realizaron varios tratados entre la
Comunidad de Padres Observantes y la Hermandad, ante el escribano público
Juan de Ocaña, por los que se cedió una capilla situada en las
cercanías del claustro y bajo la advocación de los Mártires.
Allí se instaló,
permeneciendo
en ella durante 32 años, ya que en 1673 se trasladó a otra capilla
en las cercanías de la portería y bajo el título de las
Animas. Por esta permuta se hace necesaria la escritura de Juan de Oacña
y ante el fallecimiento de éste y estar pendiente de realizar de una
manera oficial, la Asociación recurre a la comunidad conventual que otorga
una nueva adjudicación, esta vez por mandato de su administrador y síndico
general Guillermo Con, ante el escribano Felipe Martín de los Cameros,
en el día 16 de abril del año 1641. Así pues, tomó
los recintos el día 24 del mismo mes y utilizándose la primitiva
estancia para guardar los efectos propios de ella. Muestra de esta ampliación
de sus recintos es la gran expansión que por aquellos años experimenta.
Con el paso del tiempo, la institución consiguió reparar y embellecer
sus recintos. Parece que poseían un millar de cofrades.
Por bula de Clemente XIX, de 28 de abril de 1668, se aplicaron, agregaron y concedieron a esta Archicofradía y Hermandad todas las demás Archicofradías y Hermandades de esta ciudad de Jerez de la Frontera.
La
toca egipcia proviene de cuando el Consejo de Castilla prohibió en
el año 1771, bajo el reinado de Carlos III, que los hermanos penitentes
cubrieran el rostro si querían procesionar de noche o bien hacer el cortejo
durante la tarde, y como esta
cofradia
lo hacía durante la noche tuvieron que descubrir el rostro. En esa época
los cofrades no procesionaban con antifaces con capirotes, los capirotes lo
llevaban los disciplinantes, mientras que los hermanos de luz solían
llevar un capuz, sin cartón y en el momento de promulgarse esta prohibición
de salir con la cara cubierta ese capuz se volvió y se levantó
para destapar la cara y de esta manera surgió esta toca egipcia. Este
atuendo no único sólo en nuestra ciudad, sino que existen semejanzas,
por ejemplo, en Antequera.
En los años finales del siglo XVIII la procesión siguió saliendo con normalidad todos los años en la madrugada del Viernes Santo, restaurándose ya en los primeros años del XIX, si es que efectivamente se logró suprimirla, la costumbre de la ceremonia de las tres caídas en la Plaza del Arenal, y pudiendo portar las famosas cruces que los devotos llevaban detrás del paso del Señor.
Los cultos se le seguían dando a los Sagrados Titulares en la capilla del compás de San Francisco, que mantenían bien alhajada y perfectamente adaptada al culto, y en la que numerosos fieles entraban a rezar a N-P-Jesús Nazareno. Las limosnas seguían afluyendo a manos de los responsables, presididos por un mayordomo o prioste judicial que designaba el corregidor de la ciudad. Este mayordomo cobraba los censos de que disfrutaba la extinta cofradía y los aplicaba a los gastos de los cultos de la capilla y lo mismo la renta de una finca consistente en veinticuatro aranzadas y media de tierra en el Pago del Amarguillo, que habían venido a poder de la hermandad en cumplimiento del testamento de Doña Leonor Meléndez Chacón y Trujillo, otorgado el 21 de noviembre de 1735, con obligación de celebrar una fiesta en la octava de Pascua.
Venía ya por entonces, a los casi treinta años de la sentencia definitiva de supresión, permitiendo el corregidor de Jerez que los devotos se reunieran y eligieran hermanos mayores, como cuando exsitía la cofradía, si bien la autoridad radical estuviera en el mayordomo judicial, nombrado por el Ayuntamiento. Es obvio que, pese a la extinción, se llevaba un libro de hermanos, lo que no fue privativo de ese grupo.
La afluencia de limosnas en los comienzos del siglo XIX la tenemos clara en el hecho de que pudieron costearle a N.P.Jesús Nazareno una túnica nueva, estrenada en 1807, bordada, que había costado 22.000 reales de vellón. Igualmente y por aquel tiempo se había podido costear una saya nueva, también bordada, para la imagen de Nuestra Señora. Y estaba en marcha en 1810 el bordado de la túnica y capa de San Juan así como el manto de la Virgen.
La supresión de 1771-79 no había afectado en nada al rico ajuar que tenía la cofradía, ajuar que siguió en poder de los responsables de la capilla y utilizándose para el culto y devoción de los titulares. Así las ricas potencias de la imagen del Señor, el palio de la Virgen con cenefas de plata y estrellas del mismo metal sobre terciopelo celeste en el techo de palio, la cruz de carey guarnecida de plata, un senatus del mismo metal, los faroles del paso del Señor, igualmente de plata, etc.
En la madrugada de 1809 la procesión no pudo salir a causa de la abundante lluvia y se quedaron así sin estrenar los 317 cirios que estaban preparados para la misma, lo que nos da una idea del número de fieles que concurrían a la procesión y que deberá doblarse dicha cantidad teniendo en cuenta la multitud que ne vez de cirios llevaba cruces detrás del Señor.
Con la invasión de las tropas francesas, las instituciones religiosas sufrieron penosas consecuencias, invadiéndose la sede conventual. Las imágenes del Señor y de la Virgen fueron depositadas en la Iglesia Colegial y las de San Juan Evangelista y San Andrés, así como otros objetos en casas particulares. Posteriormente los invasores toman los recintos como almacenes de alimentos para la caballería.
Después de
la retirada de las tropas francesas de la ciudad, el día 27 de agosto
de 1812, los hermanos cofrades comienzan los trabajos para su porterior continuidad.
Se reúnen en Cabildo General, el día 21 de febrero del año
1813, y se elige una nueva
junta
rectora que guía la vida de la Hermandad. El día 23 de febrero
de 1813 se comenzaron las reparaciones de los recintos, realizándose
el traslado de sus imágenes al recinto conventual el día 7 de
marzo, conla máxima pompa de aquellos tiempos, pues se convidaron a los
dos Cabildos de la ciudad, que presentaron disculpas y no asistieron y sí
acompañaron a los desfiles los Santos Rosarios de la Divina Pastora y
el de Nuestra Señora de las Angustias. La procesión fue muy concurrida
y lucida.
En 1840, se destruyeron los recintos del Convento de San Francisco, por mandato del por entonces Presidente del Ayuntamiento, de los que tan sólo se salvó la Iglesia, y allí se trasladaron las imágenes, para, al poco tiempo, ocupar sede canónica en la Iglesia de San Agustín. En este templo conventual consigue instalarse, previa reparación de la Iglesia y de los recintos a ellas cedidos.
Con
la famosa desamortización de Mendizábal, pierde parte de su patrimonio,
que con el paso del tiempo y por la constancia de sus hermanos recuperará.
En 1851, tras la
celebración de un Cabildo General, se solicitó por parte del Arcipreste
a la Sede Arzobispal la adjudicación de la Iglesia bajo la advocación
de San Juan de Letrán, logro que enriquecería a la Hermandad,
con la donación el día 4 del mes de diciembre de 1852 (Esta donación
se realiza por nota del "Arciprestazgo de esta ciudad y su partido.- El Señor
Secretario de Cámara y Gobierno del Excmo. Sr. Cardenal Arzobispo de
Sevilla, mi señor, con fecha de ayer me dice lo que sigue: En la solicitud
elevada a su Eminencia el Cardenal Arzobispo, mi señor, por Don Miguel
Rendón, prioste judicial de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús
Nazareno de esa ciudad, pidiendo se le ceda la capilla de San Juan de Letrán,
que está sin uso, para colocar en ella las imágenes, ha decretado
el expresado señor, con fecha 26 de noviembre próximo pasado...".
Después de esta nota se comunica la concesión del templo, en la
fecha antes citada). Después de la posesión de la sede, los hermanos
consiguen
reparar las instalaciones y piden la donación del retablo mayor primitivo
de la Iglesia del Hospital bajo la advocación de San Juan de Dios, a
unas señoras de la ciudad, que lo donan en usufructo, para que así
no existan posteriores reclamaciones del gobierno. Una vez rehabilitada la nueva
sede de la Hermandad, se colocó a las imágenes titulares en sitios
preferentes
Hizo procesión de 1852 a1856, de 1858 a 1868, de 1875 a 1877 y de 1879 a final del siglo XIX.
En 1866 se presentaron nuevos estatutos para su aprobación por la Reina Isabel II, lo cual se concedió por real cédula, el día 29 de enero de 1867 por mandato de la Reina y dada por el Ministro de Gracia y Justicia, Lorenzo Arrazola. Después de la toma de posesión de los nuevos recintos, la Hermandad consigue una sencilla línea de funcionamiento, que se ve turbada en el mes de septiembre de 1868.
En ese mismo año
un capitán de zapadores bomberos llamado Manuel Simó, comunica
que el templo es mejor lugar para sus instalaciones, que el que poseían
en la cárcel. El por entonces mayordomo de la Hermandad, Manuel L.Fernández,
protesta
ante
la medida que se pretendía tomar, tras una urgente reunión de
la Junta de Gobierno, se acordó el traslado de las imágenes a
la cercana Iglesia de San Marcos, cosa que no se llega a realizar por la negación
del cura de aquella iglesia, que comunica no tener sitio disponible.
Al cabo de poco tiempo de la visita del capitán del cuerpo de bomberos zapadores, se comunica la orden de la junta revolucionaria para desalojar el templo. Un grupo de hermanos intenta la última medida posible y pide clemencia a la junta para que no fuera retirada la sede, cosa que no es aceptada. En el mismo día en que ocurren aquellos hechos (21 de diciembre) el alguacil eclesiástico ordenó a los hermanos, por mandato del Arcipreste Eduardo Valverde, que no desalojaran los recintos. A pesar de la que se creía gran noticia, a los pocos días, por orden de la junta, se ordenó dejar el templo en un plazo de cuarenta y ocho horas y sin ningún apelativo posible. En la noche de Navidad se trasladaron las imágenes a la Iglesia de Santo Domingo, tras autorización del capellán, depositándose la del Nazareno en la Capilla del Rosario.
Al día siguiente del traslado de las imágenes, un grupo de vecinos se personaron en la primitiva sede, para reducir a escombros todo lo que encontrasen a su paso; pero ante la presencia del mayordomo, D.José Romero Gil, no se cometieron actos destructivos y se consiguió la entrega de los objetos propios de la Hermandad, así como los retablos e imágenes y el retablo mayor que poseía en usufructo. Al poco tiempo, en el día 16 de enero de 1869, se cierra al culto la Iglesia de Santo Domingo, y ante la imposibilidad de poner a las imágenes en algún templo, son depositadas en una casa de la calle Medina, concretamente al número 24, propiedad del Mayordomo, en donde se guardaron tras un anterior traslado a altas horas de la noche. Allí permanecieron por un tiempo de cinco años y durante ese tiempo los hermanos realizaban todas sus funciones religiosas en aquellos locales. Estas celebraciones animaban a los hermanos a proseguir con su funcionamiento, hasta poder trasladarse a alguna otra parte. Para este fin se realizaron algunas recolectas ante la posible adquisición del Templo o Iglesia de las Angustias, cosa que no pudieron conseguir.
En 1874 se devolvió a la Hermandad la antigua sede de la Iglesia de San Juan de Letrán, no importando a los hermanos el deplorable aspecto y situación de los recintos, ya que al poco tiempo emprenden una nueva reparación de ella, previa celebración de Cabildo General, que provoca las aportaciones económicas de los hermanos y del pueblo jerezano.
Después de la reparación de sus recintos, celebra el día 18 de julio de 1874, solemnes oficios religiosos en acción de gracias, que terminan con la procesión del Santísimo Sacramento por las calles de las cercanías, tras la celebración de estos actos, la sede recibe infinidad de visitas de los jerezanos, que duran hasta el filo de la medianoche de ese mismo día. En este mismo año en que la Institución emprende una nueva línea de funcionamiento, se realizan solemnes triduos cuaresmales y la posterior salida procesional en la madrugada del Viernes Santo.
Una tradición que se ha perdido es que el Nazareno subía antiguamente hasta la Ermita del Calvario y recogía a Nuestra Señora de la Piedad que en la Madrugada del Viernes Santo salía a procesionar por las calles de Jerez detrás de esta Hermandad del Nazareno. También son famosas las "Tres Caídas" del Nazareno, que se realizaban en un sitio fijo y determinado, creyéndose que el último de estos lugares donde se realizaron fue en el Arenal. Para tal fin, tras el paso del Cristo se llevaba un pequeño palio, que, cuando el Nazareno era inclinado por su parte delantera se cubría con él. Antes de esto, un sacerdote desde un lugar estratégico pronunciaba unas palabras para la meditación de los actos representados; también realizaba pláticas al paso de las imágenes del Evangelista y de la Virgen. Otra de las legendarias características que distinguió a sus actos pasionales era la gran cantidad de cofrades que, vistiendo de una manera muy humilde, portaban grandes cruces de madera de gran peso, que al caer el Cristo, ellos también caían con sus grandes maderos.
En 1823, ante esta especial comitiva, un centinela de la tropa francesa acuartelada en la Plaza del Arenal, sobresaltado ante la multitud que se acercaba y los grandes atributos que portaban llegó a poner a sus compañeros en alerta por ello, como si de un gran enemigo se tratase.
Hasta hace muy poco tiempo, y debido a los saqueos sufridos, el único documento de antigüedad superior a los cien años conservado por la Hermandad, era un pergamino conteniendo viejos privilegios, que se encontró entre la paja cuando los franceses se retiraron de Jerez.
Este pergamino contiene, entre otras, las indulgencias concedidas por Inocencio XIII a la Venerable Archicofradía y Hermandad de Jesús Nazareno y S.Crucifixo, sita en el convento de Nuestro Padre San Francisco, de Xerez de la Frontera. Como quiera que Inocencio XIII reinó entre 1432 y 1492, el pergamino parece confirmar ser ésta la más antigua de las hermandades jerezanas.
Sucesivos documentos vienen a demostrar su existencia ininterrumpida hasta nuestros días, y aunque fue comprendida en el decreto de supresión de hermandades, expedido por Carlos III en 1774 no fue disuelta sino intervenida por la autoridad civil, motivando la lucha también ininterrumpida de sus cofrades para lograr su autogobierno, que alcanzaría 93 años después, al ser aprobados sus estatutos autónomos por Isabel II en 1867.
En 1907, Jesús vistió en el Septenario una nueva túnica bordada en oro.
En los primeros años del siglo, la procesión de Jesús tenía el siguiente itinerario: Porvera, Ancha, Asilo, Calvario, Asilo, San Juan, Francos, Plateros, José Luis Díez, Consistorio, Alfonso XII, donde se efectúan las caídas a las seis y media de la mañana, Caballeros, Pedro Alonso, Cánovas del Castillo, Lancería, Larga, a su iglesia. Salía a las 1, 30 de la madrugada del Viernes Santo.
Desde principios de siglo y antes de 1917, año desde el que se hace más frecuentemente la subida de la procesión de Jesús Nazareno hasta el Calvario, llamaba con tres golpes a la puerta de la Capilla del Calvario, esperaba a la Piedad y marchaba tras ella. Esto duraría hasta la llegada de la Carrera Oficial.
La cofradía no tiene ningún decaimiento en las dos primeras décadas del siglo. Sigue realizando las Tres Caídas hasta la llegada de la Carrera Oficial y la sevillanización definitiva y oficial de nuestra Semana Santa. Sólo se ha visto ensombrecida su procesión por las inclemencias atmosféricas y por cuestiones políticas (Segunda República); así en 1916 la Semana Santa fue especialmente lluviosa, con todo, la hermandad se "arriesgó" y salió a la calle, pero tuvo que refugiarse en San Dionisio.
A finales de la década de los veinte (sabemos que en 1929), el Nazareno salió sin Marquillo y en un`"paso más amplio". El paso de los primeros años del siglo XX era un paso de madera dorada, de mediados del XIX y de estilo rococó, muy pequeño y alumbrado por ocho faroles de plata, faroles que hoy conserva la hermandad, pues son los que acompañan a la Cruz de Guía y al Simpecado.
Durante los años de la Segunda República, la hermandad decidió realizar sus cultos en el interior de la capilla y no realizar procesión. La cofradía tenía sus horas de turno en la Adoración al Monumento de la Colegial, de once de la noche del Jueves Santo a una de la madrugada del Viernes Santo. En 1935, al igual que otras hermandades jerezanas, hizo su tradicional procesión en la madrugada del Viernes Santo.
El establecimiento de la Unión de Hermandades y la Carrera Oficial supone un duro golpe para esta hermandad que ha de adaptarse a los nuevos gustos sevillanizantes.En la formación de la Unión de Hermandad fue la única que al principio no se adhirío al proyecto, aunque posteriormente lo hizo.
En los cuarenta, la antigua Virgen titular del Traspaso, cuyo busto desde finales del siglo anterior se hallaba en las dependencias interiores de la cofradía, fue cedida a la Hermandad de las Tres Caídas, por lo que hoy es la Virgen de los Dolores. El acto de entrega se celebró en la Parroquia de San Marcos ante la presencia del párroco, D.José María González Marín, y otorgante el hermano mayor de la hermandad; D.Gabriel Melero Llovet, previo acuerdo de su junta de gobierno, el día 4 de febrero de 1941.
En 1965, con motivo de la construcción del edificio Iglesias en la confluencia de las calles Caballeros y Corredera con plaza del Arenal, la primera de dichas calles estaba cortada, lo que forzó el regreso directo desde la plaza hasta el templo, sin pasar por Caballeros, Pedro Alonso y Corredera. Al año siguiente fue la reposición del pavimento de Caballeros la que impidió el paso por esas calles. Y, aunque ya en 1967 no existierán obstáculos no volvería a hacerlo de nuevo hasta 1992, en que le fue aprobado el recorrido por ellas.
Desde los setenta la hermandad se está dedicando a reparar y renovar su sede, para acrecentar su importante labor social, de culto y cultural.
En la Cuaresma de 1989 la imagen de Jesús Nazareno presidió el Vía Crucis de la Unión de Hermandades.
En la Cuaresma de 1992, la hermandad hizo entrega de la "Horquilla de Oro" a sus hermanas, las que acompañan desde hace más de un siglo a Jesús por las calles de Jerez. La insignia procesionó ese año en el pecho de la Señora del Traspaso.
El 25 de febrero de 1993, la imagen de Jesús Nazareno fue trasladada desde San Juan de Letrán a Capuchinos en el paso de San Juan con motivo de los cultos en honor del Beato Diego José de Cádiz, que incluyeron un Triduo que conmemoraba los doscientos años de su actividad misionera. La mañana del 1 de marzo regresó la imagen a su Capilla
En 1998 estrenó la sala de exposiciones y sala capitular de su Casa-Hermandad.
Observaciones: Sin lugar a dudas, habrá que verla por Pedro Alonso y Caballeros. Antes también era impresionante el paso por la calle Cruces en su subida a la Catedral. A las nueve tiene una cita en Cristina para ver su recogida.
Toda la Cofradía es distinta. Las hermanas portan faroles a cientos. El palio es el único cargado a un sólo hombro por fuera mediante cargadores.
Cultos: La cofradía mantiene una misa diaria en San Juan de Letrán y misa de hermandad los domingos y festivos. Tiene Corona Dolorosa y Salve a la Virgen los viernes, ciclos mensuales de formación, así como proyecciones audiovisuales, convivencias los sábados en la sala de hermandad y reunión de mujeres y jóvenes cofrades los viernes. Cada Cuaresma un buen número de cofrades se dan cita en San Juan de Letrán para asistir al Pregón del Nazareno, pronunciado por un cofrade relevante o un magnífico orador de la ciudad; este acto se celebra un día antes del Septenario. La tercera semana de Cuaresma se celebra el Solemne Septenario. Besapiés de Jesús Nazareno y Besamanos de la Virgen del Traspaso el primer domingo de marzo, aunque este acto ha cambiado de día en los últimos años: así, se ha celebrado el primer domingo de Cuaresma y el Domingo de Pasión, o el primer y segundo domingo de Cuaresma. Función en honor de la Virgen el 15 de septiembre, de San Andrés el 30 de noviembre y de San Juan el 27 de diciembre. Se realiza una ofrenda floral a la Virgen en mayo, y una misa de acción de gracias de los cargadores en marzo.
Dirección:
Hermandad de Ntro. Padre Jesús
Nazareno y Ntra. Sra. del Traspaso
Capilla de San Juan de Letrán
Alameda Cristina nº 9
Jerez de la Frontera (Cádiz)
11403
Teléfono: 956322401
Hermano Mayor: Raul Castaño.
Vestidor de las Imágenes: En la actualidad, César Díaz. Anteriormente, José Mera Guijo era el vestidor para el Nazareno y Jesús Cano, (que sucedió a José Soto Palas (q.e.p.d.)) para la Virgen.
Diputado Mayor de Gobierno: Juan Castaño Rubiales.
Mayordomo: José Mera Guijo..
Cuadrilleros:
En el de Misterio Manuel María Jiménez Rodríguez y Francisco
Luna Pardo. En el de San Juan, Rafael Mesa Corchado y Juan Vidal Dorado. En
el de Palio, Manuel Navarrete Expósito y José Joaquin Perea Montilla
.
Cargadores: En el de Misterio, van 15 por dentro y 28 por fuera. En el segundo paso, van 18 cargadores, normalmente, los más jovenes. En el de palio, van 15 por dentro y 22 por fuera. Para llegar a portar los pasos de Jesús y la Virgen, el nazareno ha debido antes llevar insignias y el paso de San Juan.
Acompañamiento Musical 2009 y 2008: Delante de la Cruz de Guía, la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo del Amor de El Puerto de Santa Maria (Cadiz) y tras el paso de Palio la Banda de Música Acordes de Jerez.
Acompañamiento Musical 2007 y 2006: Delante de la Cruz de Guía, la Agrupacion Musical San Juan, de Jerez y tras el paso de Palio la Banda de Música de María Santísima del Desconsuelo, de Jerez.
Acompañamiento Musical 2005 y 2004: Delante de la Cruz de Guía, Banda de Cornetas y Tambores de La Milagrosa, de Jerez y tras el paso de Palio la Banda de Música de María Santísima del Desconsuelo, de Jerez.
Exorno Floral de los pasos: Tradicionalmente el Misterio lleva estatis morado, claveles rojos para San Juan y claveles blancos para el paso de Palio. Otros años también ha llevado éste tulipanes blancos o rosas rosas.
Estrenos 2010: Restauración del Túnico de las Avefrías, por Jesús Rosado y recuperación del manto azul de las estrellas, de la Virgen del Traspaso, por hermanas de la Cofradía. Restauración del Estandarte de la Hermandad por Jesús Rosado y restauración de las cantoneras de la Cruz de carey que porta Jesús Nazareno.
Estrenos 2009: No se conocen.
Estrenos 2008: Restauración y plateado de la peana de la Virgen. Restauración y dorado de la Corona de Salida de la Virgen.
Estrenos 2007: No tienen estrenos este año.
Estrenos 2006: .Restauración y plateado de los respiraderos paso de palio. Restauración 4 imagenes de angeles pasionarios del paso de Misterio. 9 varas nuevas. Rostrillo para la Virgen del Traspaso.
Estrenos 2005: Restauración de los seis faroles que acompañan a la Cruz de Guía, que antiguamente pertenecieron, hasta 1946, al paso de Jesús Nazareno. La Hermandad de Jesús Nazareno en su regreso pasará por la calle Pozuelo y Latorre para salir a Consistorio y llegar hasta Lancería.
Estrenos 2004: No tienen estrenos este año.
Estrenos 2003: No tienen estrenos este año..
Estrenos 2002: No tienen estrenos este año..
Estrenos 2001: Restauración de las imágenes titulares de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre y Señora del Traspaso a cargo del restaurador jerezano Agustín Pina. Cuatro bocinas saeteras, que abrirán el caminar de esta singular cofradía jerezana, y 200 faroles nuevos para las hermanas.
Estrenos 2000: Restauración "estructural" de la imagen de San Juan por Agustín Pina Calles. La imagen padecía diversas holguras que debieron ser tratadas para coregir ciertas deformaciones de la talla que se habían generado con el paso de los años. Se trató igualmente un ataque de carcoma ya inactivo que había debilitado ciertas zonas y posterior ensamblaje de las mismas. El trabajo también deparó el descubrimiento bajo una capa de policromía de los huecos que en su momento ocuparon siete´lágrimas en el rostro. Estas cavidades habían quedado tapadas por policromías posteriores a la original. Además la imagen tuvo en tiempos un fondo de pelo dorado sobre el que se pintó la cabellera. Según Agustín Pina, esa era una práctica habitual en los últimos años del siglo XVII y primeros del XVIII. También destacar el hallazgo de ciertos retoques en la cabellera, justamente en el inicio del nacimiento del pelo y en la parte trasera de la cabeza, ambas en la cercanías de la encarnadura. Finalmente se tocaron pequeñas zonas de manos y pies, así como la eliminación de rastros de hollín debidos a su exposición al culto. Además se han realizado cinco varas para los fiscales de los tres pasos, realizadas en el taller sevillano de Luis Santos.
Tras la Semana Santa están previstas las restauraciones de las imágenes de Jesús Nazareno y Nuestra Señora del Traspaso por el mismo licienciado en Bellas Artes. La imagen del Señor lleva 80 años sin realizársele retoque alguno.
Horario 2010:
Salida del Templo: 03,30
Palquillo Alameda Cristina Cruz: 04,12
Palquillo Alameda Cristina Último paso: 04,42
Plaza Arenal Cruz: 05,07
Presidencia Ultimo paso: 05,37
Catedral Cruz: 05,42
Catedral Ultimo paso: 06,12
Fuera Catedral Cruz: 05,52
Fuera Catedral Ultimo paso: 06,22
Entrada Cruz: 08,30
Entrada Ultimo paso: 09,00
Itinerario 2010:
Alameda Cristina, San Juan Grande, Sevilla, Palquillo, CARRERA OFICIAL, Aire, Cruces, Plaza Domecq (lado derecho), Barranco,
Curtidores, Plaza Peones, Carpintería Baja, Carmen, Sedería, Plaza Plateros, Conde Cañete del Pinar, Plaza de la Yerba, Consistorio,
Plaza Arenal, Lancería, Larga, Alameda Cristina.