LA
CORONACION.
MUY ILUSTRE, ANTIGUA Y VENERABLE HERMANDAD DEL SANTISIMO CRISTO DE LA CORONACION DE ESPINAS, MARIA SANTISIMA DE LA PAZ EN SU MAYOR AFLICCION Y SAN JUAN BAUTISTA. Dos pasos.
Templo:
Capilla
del Refugio de Nuestra Señora de los Desamparados.
Situada en lo que fue el camino de Jerez a Arcos es iglesia apacible, tranquila,
sin alardes constructivos pero hermosa. Fue a finales del siglo XVII (según el historiador Sebastián Marocho, en 1690) cuando se termina constituyendo un enclave religioso en el límite externo de la ciudad, sobre un descampado. De escasas dimensiones, planta de cruz griega, exterior de mucha cal y portada de piedra palomera, lo mismo que las jambas de la fachada principal.
Destaca el atrevimiento
de la cornisa, las proporciones de las columnas y la decoración del dintel.
A los clásicos triglifos y metopas se le unen escudos con profusión
de cuarteles, símbolos de una familia cuyos miembros son nobles por los
cuatro costados.
La
ermita se construyó en terrenos donados po
r don Nuño Núñez
de Villavicencio a la Hermandad. A principios de este siglo estaba en manos
de los Duques de Villacreces, quienes en 1925 la ceden a la Cofradía.
Su arquitectura está perfectamente incrustada en su entorno y equilibra de manera positiva la lectura de la calle Arcos a la que pertenece.
En 1998 se acometíó la restauración de la techumbre de la Capilla, incluyéndose en la misma obra la sustitución de la solería y la construcción de un camarín para el Santísimo Cristo.
Iconografía:
En el primer paso se representa el instante en que Jesús fue coronado
de espinas, ciñéndose, con fidelidad, a lo descrito en los Evangelios,
desde el punto de vista iconográfico: "...Y los soldados del Procurador
se llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron en torno a El a toda la guardia.
Lo desnudaron, le vistieron una clámide de púrpura y, tejiendo
una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza y una caña en su
mano derecha; y arrodillándose delante se burlaban de El diciendo: Salve,
Rey de los judíos. Y escupiéndole, tomaban la caña y le
pegaban en la cabeza..." (San Mateo, 27-31). En el segundo, Dolorosa bajo palio.
Paso
de Misterio:
Según detallan los últimos estudios realizados al respecto, la
imagen del Cristo (mal llamado así, ya que no se trata de un Crucificado)
de la Coronación de Espinas fue realizada en pleno siglo XV, encuadrándose
dentro del último período del gótico y dentro de la más
antigua imagineria procesional jerezana.
Según
informó el diario Jerez Información del Viernes 31 de marzo de 2000,
los jóvenes cofrades e historiadores José Jacome González
y Jesús Antón Portillo, encontraron el documento contractual que
prueba la autoría de la imagen del Santísimo Cristo de la Coronación
de Espinas. El texto, encontrado en el Archivo de Protocolos Notariales, fue
firmado con fecha de diciembre de 1665 y revela que se ocuparon de la hechura
de la imagen, así como de tres sayones, los artistas Pedro Grass, de
origen alemán, y el flamenco Elías Mer. Se trataban de sendos
vecinos del jerezano barrio de El Salvador, residentes en la calle Abades. El
documento concertó un plazo de ejecución de seis meses y un precio
total de 1950 reales de vellón. También aclara que el encargo
fue realizado por los hermanos mayores de la Hermandad de la Coronación
de Espinas, Sebastián de la Herrera y el alférez Francisco Portillo.
La
obra estaba atribuida anteriormente a Roldán el Viejo. Apoyaba esta atribución,
entre otros, Francisco Arquillo Torres, que realizó la restauración
de dicha imagen en 1981, y Antonio Hernandez Gil, quien fundamenta su teoría
en el increíble parecido de la cara del Cristo de la Coronación
con el rostro del Cristo que aparece en el medallón de Jesús y
los apóstoles, que se encuentra esculpido en el Hospital de la Santa
Caridad de Sevilla, obra de la que se tiene constancia es autor Roldán
el Viejo. Según otros datos el Cristo de la Coronación es una
imagen de fines
del
XVIII, realizada por un escultor barroco de la escuela de Pedro Roldán.
Otro sector de la crítica lo situaba a finales del siglo XVII, pues
si comparamos la imagen con la de Nuestra Señora de la Angustia, de la
Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte (Estudiantes)
de la Capilla de la Universidad de Sevilla, se observa una semejanza entre ambas
tallas, lo que hace pensar que se deban a la misma gubia.
En
el paso de Misterio, Jesús aparece sentado sobre un taburete, con la
corona de espinas rodeando su cabeza, con las manos
atadas por delante, sujetando una caña (aunque, en algunas ocasiones,
no porta Cristo la caña, sino que lo hace uno de los sanedritas que lo
increpan y que aparecen en el paso de Misterio). Un
soldado romano aparece a la espalda de Cristo, incrustándole
la corona de espinas en las sienes, ayudándose para este propósito
de un palo. Tanto
las esculturas de los sanedritas
que aparecen increpando a Cristo en el paso
de Misterio, como el soldado romano y el centurión
son tallas modernas, realizadas por el imaginero sevillano Luis Alvarez Duarte, muy conocido artista gracias a los trabajos realizados para muchas Cofradías
sevillanas.
Estas
tallas no sagradas fueron realizadas con motivo del cincuentenario de la reorganización
de la Hermandad (año 1975). Son muy apropiadas al tema representado.
El soldado romano, cuya carnación contrasta
vivamente con la del Señor, por ser una imagen mucho más antigua
la titular, aparece de espaldas a Jesús, incrustándole, con
un gesto de ahínco y crueldad, la corona de espinas sobre la cabeza.
Para resaltar la violencia de este momento de la Pasión, así como
su crueldad y ensañamiento, el artista sevillano utilizó un artificio,
colocando, de forma prieta, una pierna de este soldado, encima del taburete
en que Cristo está sentado. Así, como lógicamente puede
suponerse, la sensación de fuerza es mucho más aspera, más
aguda, ya que la figura no sagrada puede apoyarse más cómodamente,
imprimiendo mayor brutalidad al acto cruento de la coronación. El
centurión, contempla la escena, entre asombrado y horrorizado. Llevan
ambos la típica túnica de legionario, siendo la del centurión
de un color rojo claro y la del miles o soldado raso, de color burdeos. Sobre
ésta lleva el típico mandil de tiras de cuero con remaches, portando
una coraza musculata, con adornos de filigrana, que recuerdan mucho a la que
porta la estatua de Augusto de Prima Porta. La del legionario es de color metálico
mientras que la del centurión,para
diferenciar el rango, detenta un color dorado, al igual que el casco ático
de penachos de plumas rojas que porta, siguiendo la línea del neobarroco
sevillano. Como
armamento ambas figuras portan unas magnificas gladius hispaniensis metálicas,
complementando muy bien el conjunto escultorico. En
el 2000, estrenó nuevas muñequeras de cuero para el romano del
paso de
Misterio trabajo encargado al
departamento de guarnicionería
de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre.
En cuanto a los dos sanedritas que aparecen en dicho paso, uno de ellos porta una caña en la mano, en actitud de golpear el rostro de Cristo, colocado delante de la imagen titular. El otro sanedrita responde a un concepto estético distinto, pues, con el gesto expresivo de las manos, se advierte que está imprecándole, insultándole, menospreciándole, rebajándole, injuriándole y escupiéndole. Todas estas expresiones las ha logrado el imaginero sevillano gracias a sus grandes dotes artísticas. El ropaje de todas estas figuras no sagradas fue dirigido por el mismo escultor (Luis Alvarez Duarte) y realizado por las hermanas Plaza, así como la parte metálica, corazas y cascos en los talleres de Villarreal.

La
talla del Señor es de mucho porte y calidad. Su cabeza está
perfectamente construida y es de gran belleza plástica. Los cabellos
están tratados a base de mechones ondulados, muy bien trabajados. Destacamos
de esta imagen el fuerte realismo de los hilillos de sangre que, desde las sienes,
se expanden, bajando hasta el cuello y el torso. Los ojos están entreabiertos,
como si soportaran un gran dolor. La
imagen del Señor, de talla completa, ha procesionado antiguamente sólo
con un cíngulo de oro que le ataban a las
manos. Desde 1952 se dotó a la imagen de un mantolín de salida,
de terciopelo rojo con bordados en sus bordes, obsequio de su entonces camarera,
Amalia Fernández, sufriendo posteriormente un gran deterioro dejándose
de poner en 1977. Desde entonces procesionó con un manto de color rojo,
colocado como si fuera una toga. En la actualidad
lleva puesto una clámide ("manto ligero y corto") de color rojo con brocados
de oro y seda, confeccionada en el 1992. En 1997 fue restaurado el mantolín
de 1952 en los talleres de Ildefonso Jiménez. La
potencias procesionales son de plata sobredorada; en la base tienen un pequeño
medallón con una letra enmedio; las tres potencias forman el anagrama
de Jesús. Las repujó el Taller Viuda de Villarreal en el año
1980.
El
paso, obra de Manuel Guzmán Bejarano, es
de estilo barroco y tallado en madera dorada, que se talló en los
talleres del autor entre los años 1982 y 1985. Se estrenó en la
Semana Santa de 1982.
Las medidas de sus andas son de 237 cms. de ancho, por
477 de largo y 152 de alto. La canastilla tiene un gran basamento,
con unas ménsulas con mucho relieve y de éstas arrancan las diez
capillas que hay en la parte superior. En estas capillas
del canasto
figuran las imágenes de Santiago (Patrón de España),
San Juan Grande (Patrón de la Diócesis de Asidonia-Jerez), San
Agustín (la Hermandad se reorganizó en el convento de dicho nombre),
San Dionisio
(Patrón de la Ciudad), San Pedro (Parroquia en la que reside), San
Francisco de Paula, San José, San Bernardo, San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán (por onomásticas y devociones de diferentes
hermanos). En las esquinas, sobre otras ménsulas de perfil muy valiente,
están los Evangelistas.
La planta
de la canastilla crea sobre los laterales de la mesa grandes concavidades en
las que destacan las tallas de cuatro Arcángeles con cartelas, que
contienen salmos, versículos del Miserere,... Los
Arcángeles se apoyan en unas peanas muy elaboradas, y al igual que
los Evangelistas
rebasan la altura de la canastilla. En
los respiraderos, entre las volutas y las hojas de acanto, sólo hay cabezas
de angelitos. Todas las figuras están estofadas y policromadas. Manuel
Calvo intervino en el dorado del paso. La iluminación que utiliza este
paso es a base de seis candelabros. Los faldones son lisos, de color rojo, unidos por broches de orfebreria dorados.
Paso
de Palio:
La imagen de María Santísima de la
Paz en su Mayor Aflicción fue realizada por el artista José
Rivera García, nacido en Umbrete (Sevilla) en 1905 y fallecido en 1982.
Fue adquirida por la Hermandad en 1950 a un anticuario sevillano. Se le añadió
la advocación de Nuestra Señora de la Mayor Aflicción en
1986. Se atribuyó inicialmentea Juan de Astorga, autor del siglo XIX
(se pensándose que fue realizada a principios de ese siglo)
En
esta Dolorosa jerezana, el imaginero siguió
fiel a la idea de no expresar el dolor corporal en toda su intensidad. Antes
al contrario, aún exteriorizando sentimientos íntimos, expresó
en su rostro un dolor sobrenatural, que no rompe
con la resistencia física del cuerpo de la Virgen, sino que, alzándola
por encima de los mortales, la humaniza al mismo tiempo, en un difícil,
pero certero equilibrio, que sólo la mano de Astorga podría haber
realizado con tan sutil expresión y hermosura. Advertimos en el rostro
de esta Dolorosa un idealismo romántico
cada vez mayor, lo que manifiesta a través de la dulzura de las facciones,
alejando el sufrimiento y la tragedia,
con lo que el ensimismamiento
de
la expresión se ha hecho más fuerte, más patente, recreándose
más el escultor a la hora de expresar una gran suavidad en el dolor de
la Madre de Dios. Gustó Astorga de utilizar un
color rosado en el rostro, lográndolo a base de una mezcla de color
blanco con carmín, lo que da a sus tallas un color sonrosado y nacarado,
restando patetismo a la expresión. Se ha logrado así la idealización
de la Virgen en medio de su dolor. Esto es un homenaje a la Madre de Dios, logrado
por el artista gracias s sus finas dotes. En las manos de esta Dolorosa, siguió
el ejemplo de sus maestros y, en concreto, de Cristóbal Ramos, confiriéndoles
estilización, finura, alargamiento, delicadeza y la peculiaridad de que
los dedos meniques retranquean hacia atrás. Este dato que apuntamos es
fácilmente comprobable si contemplamos de cerca a esta Virgen jerezana.
Por
último, hay que reseñar que el rostro
de la imagen de la Virgen de la Paz en su Mayor Aflicción está
muy logrado, tanto por la encarnadura que posee, como por los inmensos ojos
rasgados que el imaginero hizo, con pestañas postizas de marcado carácter
efectista, logrando una gran armonía en todo el conjunto. Es evidente
que, a pesar de recibir Astorga una formación neoclásica, ello
no le impidió conocer la imaginería procesional sevillana,
asimilando
raíces tradicionales dentro del más puro elenco barroco, aunque
mediatizado, como es lógico, por las nuevas normas que emanaban de la
Real Academia de San Fernando, encaminadas a resucitar el buen gusto en la escultura
(que se consideraba que se había perdido), conjugando estos factores
esta singular Dolorosa jerezana llamada de la Paz en su Mayor Aflicción.
Es curioso que el título que lleva esta talla se conjugue tan armónicamente
con el buen hacer artístico de este imaginero, ya que un estado, como
la paz, parece difícil de conseguir en una gran aflicción. Sin
embargo, los factores que se aúnan en Juan de Astorga, en su formación
artística, han sido capaces de expresar la paz de la Madre de Dios en
medio de su inmensa aflicción. Es el logro de la armonía, del
equilibrio neoclásico, con las reminiscencias aún barrocas que
en nuestro país se dieron cita. De esta síntesis perfecta, nace
esta Dolorosa jerezana.
El
manto de Nuestra Señora
de la Paz en su Mayor Aflicción lo bordaron los sobrinos de Esperanza
Elena Caro entre 1959 y 1960. Tanto el manto como el palio son de terciopelo
de Lyon, de color morado y bordado en oro. El
manto tiene bordadas en plata dos flores, en memoria de José María
Rodríguez y José Belmonte, dos hermanos que formaron parte de
la comisión promanto, y no lograron verlo acabado.
Este manto, pese a la fecha de realización, vuelve a tener las grandes
manchas de oro, poco fondo y las hojas de acanto formando grandes volutas caracteristicas
de los primeros trabajos de Esperanza Elena Caro. La toca sobremanto es obra
del mismo taller de Esperanza Elena Caro, bordándose en el año
1970, regalo de la por aquel entonces Camarera de la Virgen, D.Ana Aguilar.
Destaca
en los bordados una saya de la Virgen, muy original,
obra de Pedro de Lima del 17 de marzo del año
1762, como se hace constar en un pergamino que se encontró en su
interior (entre el terciopelo y el forro) cuando se inició su restauración
en los talleres de los sobrinos de Esperanza Elena Caro, los cuales pasaron
los bordados a nuevo tejido, tisú de plata, (anteriormente estaba bordada
sobre terciopelo burdeos) adquirido en 1955 por José García Aguilar
en un anticuario de Londres. El pergamino dice textualmente: "se bordó
este vestido en Xerez año de 1762 siendo Prioste de esta Cofradía
del Sr.San Juan Bautista el Sr.D.Juan del Rosario Carlos de Gila Vint de la
Cerda Ponce de León, Marqués
de los Alamos del Guadalete, Sr. de la Villa de Villamartín,
Regidor Perpetuo
de la Ciudad de Cádiz y Alcalde Mayor de Millones en ella, Hermanos Mayores
Bartolomé y Diego Pineda dirigiendo dicha obra D.Pedro de Lima Maestro
Bordador y Oficiales Ramón Villalonga
y Alejandro Navarro. Se puso este papel día de San Patricio 17 de Marzo
de 1762 a las 11 horas de la mañana".
La
Corona para la Dolorosa (del año 1946) fue el primer trabajo de Landa
para la Hermandad, siendo cerrada, de plata sobredorada,
de canasto alto e imperiales, cuatro, bajos y muy abombados, y destacando
el detalle de
que la ráfaga de la misma está
repujada y cincelada por ambas partes, siendo muy tupida, siguiendo el perfil
del canasto y de los imperiales, y rematándose
con el escudo de la Hermandad, estando la
cruz en el interior, sobre los imperiales. Su peso es de 8,300 kilogramos.
En
el 2000 estrenó nueva cotilla (pendiente de salida). En el 2001 la Virgen
portó la medalla del X aniversario de los
costaleros en su pecho.
El
paso de palio en sí fue diseñado por el artista sevillano afincado
en Jerez Emilio Landa Carrasco y realizado casi en su totalidad por él,
concretamente los
respiraderos (diseñados en 1956), de plata cofradiera (los cuales
comenzó y no pudo terminar por fallecer cuando estaba trabajando en él
(1957), labor que fue recogida por su hijo Juan que la dejó terminada,
siendo
el punto de partida del diseño de su padre unas fotos de un zócalo
de azulejos de un palacio de Lisboa y los cuales quedan divididos en paños
rectangulares por unos anchos peinazos; en ellos y en bajorrelieve, hay unos
ángeles tenantes. En
el centro de cada paño hay un medallón con escenas de la vida
de la Virgen, obras de los talleres Lorenzo, Jiménez y Rueda. Emilio
Landa dirigió la creación de los
varales del paso, cincelando personalmente las
capillas con imágenes marianas que hay en el primer tramo de los varales
(de la Merced, del Carmen, Consolación, Divina Pastora, MIlagrosa, de
los
Milagros,
del Pilar, de Fátima, del Rosario, de Monserrat, Inmaculada y de los
Reyes) llevando la ejecución del resto de la orfebrería de los
mismos Manuel Morales Turón (estrenándose seis en 1949 y los restantes
al años siguiente), repujados en los locales anexos a la capilla de la
Hermandad. Son creaciones de los talleres de Manuel Villareal el
juego de candelería, realizado en plata cofradiera repujada, de 84
piezas (elaborados entre los años 1962 y 1966), a las de hay que sumar
y destacar otros dos candelabros (las llamadas "marías" para vela "rizá"),
rematados en su parte superior (mechero) por ángeles corpóreos,
además del juego
de jarras del paso, en plata cofradiera, (seis
grandes, cuatro medianas y seis
pequeñas para la delantera; todas llevan un tarjetón con una
invocación de la Letanía Lauretana (¡Auxilio de los Cristianos!,
¡Consoladora de los Afligidos!,
¡Reina
de los Martires!, ...), estrenadas en el año 1958. Son igualmente obra
de estos mismos talleres, aunque ya convertidos en Talleres Viuda de M.Villareal,
tras su muerte en 1965, los magníficos candelabros
de cola, realizados en 1969, en que aportan a la trasera un total de 22
puntos de luz guarecidos
en artísticos faroles de cuatro caras (en vez de las clásicas
tulipas de guardabrisas), rematados, todos ellos, por un sombrerete con una
corona, sin imperiales, de cuyo centro pende una minúscula campanilla;
la peana del paso de palio es de plata cofradiera de acusada valentía
en sus relieves, y su diseño está basado en el de la Patrona de
Jerez, la Virgen de la Merced, estrenada en 1975, fue donada por un grupo de
hermanos dentro de los actos de la conmemoración del cincuentenario de
la reorganización de la Hermandad; y el
llamador, de 1974, realizado en alpaca en el que pueden apreciarse adosados
angelotes corpóreos. La
imagen venera es una réplica de la Virgen de los Desamparados, de Valencia,
traída de dicha ciudad por Manuel Martínez Arce en el año
1949.
El
palio tiene las caídas de estilo sevillano; terminan con una gran
franja de malla y ésta se remata con unas gruesas bellotas. La composición
de las caídas delantera y trasera está presidida por dos escudos.
En la delantera van
el de la Hermandad y el de la Orden de San Agustín, en cuyo convento
jerezano vivió muchos años esta Hermandad y en donde se reorganizó
en 1896. En la
trasera, el del Cabildo Colegial de Jerez, donde esta Hermandad se fundó
en 1615 y donde regresó en 1919 por el estado de ruina de la Iglesia
de San Agustín hasta su traslado a esta Capilla en 1925, y el del San
Pedro, titular de la parroquia donde se ubica esta Capilla de los Desamparados.
La caídas fueron bordadas por el taller de Guillermo Carrasquilla, estrenándose
en el año 1950.
El
techo fue bordado en oro fino en los talleres de Esperanza Elena Caro, estrenándose
en el año 1964. El soporte es de terciopelo de color morado, está
bordado con hilos de oro y apliques de pedrería. Cabe
destacar la "Gloria", en cuyo centro aparece una paloma representando al Espíritu
Santo, obra del orfebre sevillano Manuel Gabella Baeza, realizada en plata
de ley, sobredorada y policromada. De la paloma surge un resplandor de rayos
finísimos, que quedan enmarcados por un medallón formado por roleos
y hojas de acanto. La composición gira en torno a este medallón;
los roleos y hojas de acanto forman macollas, que se completan con hojas de
yedra o con flores pequeñísimas, y que con ondulaciones y quiebros
inesperados ocupan toda la superficie del techo. El
techo de palio ha servido muchas veces de fondo paramontar
el besamanos de la Virgen, y entonces es cuando se puede apreciar la gracia
del dibujo, las sutilezas de la composición y la calidad del bordado.
Por otra parte, los faldones son de terciopelo granate. El delantero está bordado con hilos de plata y sedas de colores en el taller de Piedad Muñoz Rodríguez, de Albaida del Aljarafe (Sevilla); en los extremos hay unas hojas de acanto que arrancan de una jarra; a media altura la composición se interrumpe y las hojas de acanto imitan un broche. En el centro del faldón, también con hilos de plata y hojas de acanto, más unas cuantas rosas, se encuentra un medallón en cuyo interior, realizado con sedas de colores, se representa el Bautismo de Jesús sirviendo de modelo la vidriera que hay en el Baptisterio de la Parroquia de San Pedro. Ello como alegoría al primitivo titular de esta Hermandad, San Juan Bautista.
Marchas procesionales
dedicadas:
Posee las marchas procesionales "Coronación
de Espinas"
y "Nuestra Señora
de la Paz en su Mayor Aflicción"
,
compuestas por el antiguo director de la Banda Municipal, Moisés
Davia Soriano, el himno "Afflicción" a Nuestra Señora
de la Paz, con letra de Fray Luis María Llop y música de Francisco
Navarro Ortega, "Reina de la Albarizuela"
, marcha procesional también
dedicada a la Virgen de la Paz en su Mayor Afflicción, estrenada en el
2001. Su autor es Martín Salas Martínez, director de la Banda
de Música de Huévar, "Cristo de la Albarizuela", de Jorge
Martín Puerto, de la Banda de Cornetas y Tambores de N.P.Jesus Nazareno de Mairena, "A las niñas de mis ojos"
, de la Agrupacion Musical Nuestro Padre Jesus de la Sentencia y Humildad, de Jerez y "Espinas de tu Corona" de la Banda de Cornetas y Tambores del Santisimo Cristo de la Caridad, de Jerez.
Tiempo de paso de la cofradía: Unos 25 minutos.
Hermanos y Nazarenos: 1100 aproximadamente son el número de hermanos de La Coronación y unos 400 sus nazarenos mas costaleros.
Túnicas:
Los nazarenos visten túnica blanca y capa del mismo color, con las vueltas
negras, antifaz de terciopelo negro, llevando bordado en él el escudo
de la Hermandad, y cíngulo de seda negra. En el escudo se representan
los atributos de la Coronación: la corona y la caña. También
lleva el escudo de la Hermandad sobre el brazo izquierdo de la capa.
Escudo:
El escudo de esta Hermandad sólo fue una corona de espinas atravesada
por una caña. En nuestro siglo, este escudo aparece con la Cruz de San
Juan Evangelista de fondo (¿...?). El primitivo titular de esta cofradía
fue San Juan Bautista. La cofradía del Evangelista parece que era una
hermandad de mulatos.
Color de los cirios: Blancos.
Altar
de Insignias: Cruz
de Guía, obra del orfebre Emilio Landa, de 1950, está
realizada sobre caoba de Cuba, con recubrimiento de plata de ley, repujada y
cincelada, el cual soporta catorce medallones de marfil que tallara Tomás
Chaveli, recordando distintos momentos de la Pasión; mide 2,65 x 1,32
metros; va acompañada de cuatro
faroles guías, de plata cofradiera, repujados por Emilio
Landa en el año 1948; Banderín
San Juan Bautista, con una cruz roja bordada por Piedad Muñoz
Rodríguez, de Albaida del Aljarafe (Sevilla), sobre terciopelo burdeos,
aprovechando algunos bordados del antiguo estandarte de la Hermandad. El asta
se remata con la corona de espinas y el cetro de caña, distintivos de
la
Hermandad,
repujada por el Taller Viuda de Villarreal, es de plata de ley y se estrenó
en 1993; las insignias que lo acompañan no llevan el escudo de la Hermandad,
sino sólo la cruz de San Juan Bautista, en plata sobredorada y fueron
estrenadas en 1998; Senatus,
estrenado en el año 2004, fue realizado en los talleres Olioz Arte, de
Rota, (igualmente el asta) con bordados pasados del antiguo Senatus, el cual
tenía las letras bordadas en hilo de oro fino por Guillermo Carrasquilla
sobre terciopelo color rojo y asta lisa y rematada por una pequeña
águila; es de plata cofradiera, hecha por Emilio Landa, estrenándose
en el año 1950;
Bandera
del Señor, de pabellón blanco, con la cruz en color
negro, y asta lisa, de plata cofradiera y remate
una punta de lanza realizado en plata de ley, realizados por Villarreal; Libro
de Reglas, realizado sobre terciopelo de Lyon, morado, procesionó
por primera vez en 1948. El escudo de la Hermandad bordado, en hojillas de plata,
en el centro de la tapa superior por Guillermo Carrasquilla y las cantoneras
en plata de ley, repujadas por Emilio Landa, apenas dejan ver el terciopelo.
Lo
porta un hermano con pértiga, de plata cofradiera, repujada
y donada por Manuel Morales y Turón, oficial del taller de Emilio Landa
y que también se estrenó en 1948; 4
bocinas, de latón dorado, repujadas en los talleres de Villarreal
en el año 1956. Los paños fueron realizados en los talleres de
Ildefonso Jiménez, de Jerez, en 1999. Dos de ellos fueron bordados por
Esperanza Elena Caro aprovechando los bordados del antiguo palio; el palio estuvo
inventariado como "el palio verde" y tenía diez varales y se supone era
del siglo XIX; cuatro
ciriales, de latón dorado, del año 1956, llevan en
el capitel, en plata, las figuras de los cuatro Evangelistas; dos
incensarios, de latón dorado, del año 1957; pértiga,
de plata cofradiera sobredorada, del 1959. Ciriales,
incensarios
y pértiga son de Villarreal.
En
el cortejo de palio, Cruz
Parroquial, Simpecado,
con bordados del siglo XIX, de las caídas del "palio verde", anteriormente
referido, que fueron pasados a terciopelo azul pavo por Carrasquilla, llevando
en el centro la imagen totalmente corpórea de la
Inmaculada, en plata de ley cincelada, obra
de Emilio Landa.
El
asta que porta el mismo es de plata repujada en los talleres de Villarreal.
Se estrenó en el año 1950. Va
acompañado por dos faroles de respeto, de plata de
ley realizados en los Talleres de Villarreal en 1954; Bandera
de la Virgen, de pabellón blanco y cruz celeste, lleva el
asta lisa, de plata cofradiera rematada por el anagrama de María; Estandarte
de la Hermandad, sobre terciopelo de Lyon de color morado, plegado.
El escudo de la Hermandad está bordado con hilo y hojilla de plata y
los lambrequines que lo enmarcan, con hilo de oro fino, siendo obra del Taller
de Esperanza Elena Caro de 1968. El asta, del Taller Viuda de Villarreal, del
mismo año 1968, rematada con una cruz que se asienta sobre una manzana,
es de plata de ley. En 1999 fue pasado a un nuevo terciopelo en los talleres
de Ildefonso Jiménez, de Jerez. Otras 4
bocinas, que para el cortejo de palio son de plata cofradiera, repujadas
en los talleres de Villarreal en el año 1956. Los paños, sobre
terciopelo morado, fueron confeccionados por Esperanza Elena Caro aprovechando
también los bordados del antiguo palio Cuatro
ciriales, de plata cofradiera, de talleres Villarreal realizados
en el año 1956 y en su capitel figuran cuatro ángeles
tañendo
diversos instrumentos de cuerda; dos incensarios, de Villarreal,
de plata cofradiera, de 1957; pértiga, de plata cofradiera,
también del Taller Villarreal, del año 1959.
Otros
atributos destacables son los siguientes: viril y portaviril
para custodia de mano, siendo obra de Emilio Landa. dos varas de diputados,
de Villarreal, de 1952; 36 varas, con asta lisa y galleta con
el escudo de la Hermandad; 16 varas, con el escudo de la Hermandad
y parte del asta repujada, realizadas por Villarreal en 1954; vara para
el Hermano Mayor con el escudo de la Hermandad y asta repujada, también
de Villarreal, de 1954, siendo todas las varas de plata cofradiera. Doce
dalmáticas, cofeccionados por las sevillanas hermanas Plaza,
el año 1955, de color morado, con adornos en brocado de oro y galones
también dorados; dos ropones realizados en por las Hermanas
Plaza, en 1955, de seda y brocado de oro. Los galones también son dorados.
El ropón del cortejo del Señor es de color rojo y el de palio,
morado. Bastones de mando de los fiscales de paso, siendo la empuñadura
y la costera de plata de ley, repujada en los talleres de Villarreal en 1994,
sobre una base de caoba de Cuba y según diseño del Mayordomo Pedro
Larraondo Díaz. El bastón de fiscal del paso de Cristo tiene estos
elementos sobredorados.
Referencia
histórica:
Fue a primeros del siglo XVII cuando un grupo de trabajadoresrelacionados con
el gremio de los tejedores o comerciantes de tejidos se unieron para formar
una cofradía de carácter gremial, bajo la advocación de
San Juan Bautista.
Según el profesor Hipólito Sancho de Soprnis,
la Hermandad fue fundada en 1601, con carácter gremial, en la Iglesia
del Salvador, por un grupo de comerciantes del barrio del Arroyo, aprobándola
el
Arzobispado hispalense el 28 de febrero de dicho año. Su titulo era
de San Juan.(no nos debe extrañar que en la lista confeccionada por el
Provisor Haro en 1604 para el orden de las cofradías, figure con el nombre
de San Juan Evangelista).
Por algunos motivos
esta corporación vino a menos en los años siguientes, y en 1615
un grupo de fieles devotos acuden al Provisor de Sevilla, Gonzalo de Campo y
le piden la institución y establecimiento de la Cofradía de San
Juan en la Colegial. El Provisor acepta la propuesta, decreta la erección
de la misma, y somete las Reglas a la inspección de Pedro de Vargas,
cura del Sagrario de Sevilla. Este sólo pone algunos reparos, como el
que no deben jurar los estatutos, ya que éstos no deben obligar bajo
pecado y además así lo dispone el Sínodo hispalense. En
vista de ello el Provisor decide aprobar las Reglas, añadiendo la obligación
de la Cofradía de quedar bajo la autoridad e inspección del Arzobispado
sevillano, la necesidad de darle cuentas a éste de la gestión
de la misma, y la prohibición de pedir limosnas sin un expreso consentimiento
del Provisor. Todo ello lo decreta el 29 de julio de 1615, según se puede
comprobar en el legajo 4 de la caja 149(445) del Archivo Diocesano de Jerez.
Por su parte el Vicario de Jerez, intimó el cumplimiento de las Reglas
a los hermanos. Sus curiosos estatutos comienzan con la aprobación del
Licenciado D.Gonzalo de Campo (arcediano de Niebla y canónigo de la Santa
Iglesia de Sevilla, provisor oficial y vicario gene
ral de ella y su arzobispado)
en nombre del Arzobispo de Sevilla y del Consejo de Su Majestad D. Pedro de
Castro y Quiñones, ante el requerimiento de un grupo de vecinos de la
ciudad de Xerez de la Frontera, para la creación de una cofradía
en la iglesia de San Salvador con el título de San Juan Bautista.
Tras
la primera aprobación se ordena la constitución de sus primeras
reglas, que son presentadas el día 9 de agosto de 1615 por el Licenciado
Don Tomás de Ortega, presbítero de la Iglesia Colegial, que es
visitado por Don Pedro de Castro y Quiñones. Los hermanos que crean la
Asociación son los siguientes: Francisco de Paula, Alonso Gómez,
Antón Martín de Burgos, Francisco Muñoz, Juan de Morales,
Jorge Rodríguez de Miranda, Bartolomé Díaz, Bartolomé
de Pina, Baltasar de Soria, Andrés Nuñez, Bartolomé de
Vargas y Benito Geniz. Después de la presentación oficial de estas
reglas se ordena se rectifiquen varias de ellas. Son curiosas muchas de sus
normas, sobre todo las que trataban sobre las multas a los hermanos por incumplimiento
de las mismas.
Las mencionadas normas establecían las elecciones cada año de un prioste, dos hermanos mayores, un mayordomo y dos discípulos de capítulos.Así como la celebración de Cabildos en los días de Pascua de Navidad, San Felipe y Santiago, y el primer domingo de octubre, con el carácter de asistencia obligatoria para todos sus hermanos. Había una cuota anual, que debía pagarse la víspera de San Juan.
El carácter
de su creación fue el penitencial, como lo prueba el capítulo
24 de sus Reglas, en la que se dice, entre otras cosas: "Iten ordenamos que
sean obligados los dichos cofrades a salir en processión los Jue
bes Santos a las dos de la tarde llebando la dicha ynsignia del Señor San Juan Bautista
y la santa coronación de Jesuchristo y la madre de dios de la paz nuestra
señora obagada...".
Las Reglas ordenan,
pues, que la Cofradía tenga un Guión colorado de la advocación
de San Juan Bautista.
Este Guión representaría a la Hermandad
en todas las procesiones a las que concurriera. Pero para la suya penitencial
del Jueves Santo, tendría además una insignia o estandarte con
la efigie de la Virgen de la Paz y a ambos lados de la misma los santos Juanes,
Bautista y Evangelista. Debería llevar además la insignia de la
Coronación de Espinas del Señor. La fiesta principal de esta cofradía
era el día de San Juan Bautista.
Al parecer se hizo típica su salida procesional. En la calle que llevaba entonces a la entrada de la vieja Colegial, los que iban a acompañar la procesión con cruces solían estacionarse esperando la salida y esa parece ser la causa de que a esa calle se le hubiere dado el nombre de calle de las Cruces.
Se
desconocen los motivos por los que esta
Cofradía decide en 1649 trasladarse
de la Colegial a San Agustín. El traslado se acordó el 3 de diciembre
de 1649. Era Prior de San Agustín el Padre Fray Fernando de Villanueva,
Calificador del Santo Oficio, y Mayordomo de la Cofradía el presbítero
Alonso Fernández de Sobalbarro, vecino de la collación de San
Salvador, y Hermanos Mayores Andrés Muños y Francisco López.
Por su acuerdo con la comunidad de San Agustín la cofradía adquiriría
la capilla primera que se hallaba en la iglesia conventual, entrando a mano
izquierda, debajo del coro. De ella se desapoderaban los frailes y la entregaban
a los hermanos para que colocasen sus imágenes, hiciesen una alacena
para guardar los enseres de la cofradía y un cañón para
el entierro de los cofrades, al mismo tiempo que le daban licencia para colocar
en la iglesia un cajón para la petición de limosnas. La Hermandad
se comprometía a no celebrar cabildos sin previo aviso al P.Prior para
que éste asistiese, y la comunidad quedaba además encargada de
todos los cultos de la Cofradía: celebraría la Función
Solemne del día de San Juan, predicaría el sermón del Jueves
Santo antes de la salida, acompañaría a los cofrades en la procesión
de penitencia, oficiaría todos los lunes una misa p
or los hermanos difuntos,
etc..., y la Hermandad correspondería a los frailes abonándoles
por estos servicios religiosos los estipendios correspondientes. Dice Sebastián
Marocho que el año 1654 fue el último en que la Coronación
de Espinas salió de la Colegial. Podemos pensar que el acondicionamiento
de la capilla u otros motivos hasta ahora ignorados retrasaron el cumplimiento
de un acuerdo que estaba hecho ya en diciembre de 1649.
Posteriormente,
siguiendo las directrices del Concilio de Trento, decidieron darle culto a la
Pasión de Nuestro Señor, tomando como titulares al Misterio de
la Coronación de Espinas y a María Santísima de la Paz,
así como a San Juan Bautista, el titular más antiguo de l
a historia
de esta Hermandad, ofrendándole a la Virgen los cofrades una saya bellísima,
obra artesanal en la que Pedro de Lima puso su arte con el oro, la plata y la
seda sobre tisú de plata. Era el mes de marzo de 1762. Durante ese siglo,
pasó al convento de San Agustín (que estaba en la calle del mismo
nombre). Narran los historiadores que durante el siglo XVIII hacía estación
de penitencia en la tarde del Jueves Santo.
Durante la invasión francesa, la Hermandad pasó tiempos difíciles, ya que su sede, el Templo de San Agustín, fue tomado por los soldados napoleónicos. Sin embargo, en los archivos del Ayuntamiento puede comprobarse que esta Hermandad tenía plena vigencia allá por 1822. En la desamortización de Mendizábal, el los frailes agustinos se vieron obligados a abandonar el templo. Tras la revolución de 1868 vuelve a pasar malos tiempos.
El
20 de febrero de 1896 un grupo de fieles, encabezados por el capellán
de la iglesia ex-conventual de San Agustín,
Presbítero D. basándose
en las Reglas de la Primitiva Hermandad de San Juan Bautista, que se había
fundado en la Iglesia Colegial en 1615, y cuyas primitivas regals se conservan
en el Archivo Histórico Municipal, y bajo el espíritu del Sínodo
Hispalense que había tenido lugar tres años antes, en 1893.
La fecha elegida
para esta fundación con voluntad de reorganizaci
ón, según
comenta Francisco Aguilar Martínez (Semana Santa, Jerez, 1982)
no podía ser más problemática, como así ha sido
la historia de esta Hermandad durante la primera mitad del presente siglo. El
asesinato de Cánovas, los movimientos anarquistas en la provincia que
tienen como una de sus más destacadas figuras al gaditano Salvochea y,
en concreto en Jerez, las continuas revueltas de obreros y las disensiones en
el propio seno de la Iglesia en nuestra ciudad, son acontecimientos que marcan
la restauración de esta Hermandad en tiempos, como ya vemos, de una agitación
social, política y religiosa no muy propicios para este tipo de iniciativas.
La petición por parte de aquel grupo de fieles al Cardenal para dicha restauración, pasará por un proceso previo de informes, en concreto el del arcipreste de la ciudad, abad Rodríguez Madera, con fecha del 28 de febrero de 1896, y el del Fiscal Mariano Hernández Guillén fechado el 5 de marzo del mismo año, en los que no se ponía objeción alguna a la fundación.
Los estatutos fueron
aprobados el 13 de marzo de ese año, titulando a la Hermandad como "de
la Coronación de Espinas y Nuestra Señora
de la Aflicción"
(no dice de la Paz en su Mayor Aflicción, como luego se ha titulado).y
describe la túnica de los hermanos diciendo que es blanca con mangas
perdidas negras, capirote negro, guantes blancos, medias negras, zapato bajo,
y escudo con la corona de espinas.Y no señala el día en que deberá
salir en procesión, pues queda en blanco en el artículo I del
capitulo 4. Pero desde el primer año de su salida tras la restauración,
1897, lo hizo el Domingo de Ramos. Las Reglas fueron aprobadas por dos años,
de manera que en 1898 deberían revisarse de nuevo, por si se quería
reformar algo de su contenido.
El
Diario del Guadalete de 20 de marzo de 1896, informa que "ya se han e
mpezado
en la Iglesia de San Agustín, los preparativos necesarios (...) para
el solemne septenario que la nueva Hermandad del Señor de la Coronación,
dedica a sus veneradas imágenes". Más adelante, el mismo artículo
informa que "esta Cofradía no hacía estación de penitencia
desde el siglo pasado y, por lo tanto, aunque las imágenes se conservaban
en buen estado, no así los pasos ni los adornos y vestidos" y alaba el
esfuerzo que han tenido que realizar los cofrades para disponer todo lo relativo
a los Cultos y Procesión que se van a realizar. Y a continuación,
relata que se ha encargado la realización del Paso del Señor y
de la Virgen al "acreditado dorador y restaurador de antigüedades D. Manuel
Daza Perea, que tiene su taller en la calle Bizcocheros, número 47".
Los pasos eran de estilo renacimiento, y a pesar de su modestia no desmerecieron
en absoluto en ornato y elegancia de las imágenes que portaban y de la
propia celebración. En el Misterio acompañaban al Cristo cuatro
soldados romanos, de inferior calidad, que hubieron de ser restaurados de urgencia
por el propio Manuel Daza.
En
el mismo periódico, el Jueves 26 de marzo de 1896 se anuncia el recorrido
de la procesión que la Cofradía de la Coronación haría
el Domingo de Ramos, a las seis y media de la tarde: San Agustín, Alfonso
XII (hoy Plaza Arenal), Caballeros, Pedro Alonso, Plaza de las Angustias, Corredera,
Consistorio, Plaza de la Yerba, Misericordia, Plaza Platero
s, Francos, Tornería,
Larga, Lancería, Alfonso XII, Monti, González Peña, Rosa,
Insigne Iglesia Colegial, Rosa, González Peña, Monti, Armas, Conde
de Bayona a su Iglesia. La prensa de la época, tal como si fuera una
fórmula aprendida, resalta que la cofradía hizo un recorrido dentro
del mayor orden y que una multitud inmensa ocupaba las calles por las que desfilaba
la procesión. También que la calle Larga lucía una iluminación
extraordinaria y durante el paso de la cofradía tenía un brillante
aspecto.
Pasados
éstos, el Hermano Mayor, Antonio Gonzálvez
, se vuelve a dirigir
a Don Marcelo Spinola pidiendo ampliar la aprobación por el tiempo que
el Prelado estime oportuno. El Arzobispo pide informe al Arcipreste, y éste
es positivo, pero estima que debe obligarse a la Hermandad a hacer estación
en la Colegial. En escrito firmado por la propia mano del Cardenal Marcelo Spinola
se le prorrogan por aquel año los estatutos a la Hermandad y se le da
opción a decir si desean los cofrades algún cambio en ellos. El
17 de marzo del siguiente año el Hermano Mayor ponía un oficio
a Su Excelencia rogando licencia para el triduo y procesión de aquel
año y señalando que no se deseaban cambios en los estatutos. Manda
el Cardenal al Arcipreste que informe (20 de marzo de 1899), suscribiendo este
positivo afirmando que la procesión de la Coronación era una de
las más solemnes y devotas de la Semana Santa (28 de marzo) y en vista
de ello el Beato Marcelo aprobó definitivamente los estatutos de la Hermandad.
Las Reglas fueron
editadas en 1902, por el entonces Secretario de la Hermandad, D.Juan López
Andrade, conservándose ac
tualmente un ejemplar de las mismas por el hermano
de la Cofradía Antonio Martín Bejarano Arianes.
Hay noticias documentadas de los cultos en la primera década del siglo XX. En el año 1900, la hermandad celebró los días 5, 6 y 7 de abril, a las 18,45 de la tarde en San Agustín, un Triduo en presencia de Jesús Sacramentado, que incluía Estación Mayor, Corona Dolorosa, Triduo y sermón de un agustino madrileño. El Viernes de Dolores se recordaban las aflicciones y amarguras de María, con misa cantada a las ocho de la mañana, y el sábado siguiente a la misma hora, comunión general de cofrades y fieles. Estos cultos se realizaban la última semana antes de la Semana Santa. El prelado concedió 80 días de indulgencia a los cofrades y devotos que participaran con fervor.
Al año siguiente,
1901, no constan datos de los cultos en la prensa; sin emba
rgo, en 1902 se apuntan
varias curiosidades en relación con el Triduo: el Templo se encontraba
muy iluminado y adornado, aunque hubo problemas con la iluminación eléctrica;
a un fiel un ladrón le robó el reloj en el interior del templo,
por lo que los guardias municipales se apostaron el resto de los cultos a la
puerta del templo. El Triduo se celebraba a las siete de la tarde. Hubo cultos
en 1903, 1904, 1905 (en el que se menciona la suntuosidad de los adornos de
los pasos y la iluminación del Templo), 1906, 1907 (con mucha presencia
de público) y 1908 (hay exposición del Santísimo Sacramento
todos los días).
A
partir del año siguiente, 1909, comienzan a escasear en la prensa los
comentarios sobre estos cultos cayendo la Hermandad en la segunda década
en un período de postración y declive, que se verá agravado
con el cierre definitivo de la Iglesia de San Agustín y su posterior
derribo y el traslado de l
as imágenes a la Colegial (donde 200 años
antes había sido anteriormente fundada), fecha en que se interrumpen
cultos y procesiones.
En 1924 se inician los trabajos de su tercera reorganización, última y definitiva. Para acelerar la reorganización, en ese mismo año, la Hermandad recoge de la familia Villacreces la valiosa donación de la capilla de Nuestra Señora del Refugio de los Desamparados, que se convertirá en su sede canónica hasta nuestros días. Esta fue construida por Don Nuño de Villavicencio, en el siglo XVII. Concretamente en el año 1680, el día 10 de septiembre fue donada a la legendaria Hermandad de la Misericordia. Posteriormente la Capilla pasó a manos de la familia Villacreces que fue la que la donó a la Hermandad de la Coronación.
Se recuperan imágenes
y pasos y en 1925 vuelve a hacer estació
n penitencial el Lunes Santo
(primer año en el que en Jerez hay procesiones todos los días
de la Semana Santa), aunque de manera excepcional, ya que el año siguiente,
1926, vuelve a su tradicional día de salida. La capilla de los Desamparados
se abre para que los cofrades acompañaran a sus titulares sobre unos
pasos construidos por Manuel Daza para la Semana Santa de 1896, cargados por
fuera, al estilo jerezano, con horquillas.
En
la época prerrepublicana la hermandad lleva una vida continuista, aunque
con algunos acontecimientos y avatares que van a marcar la vida de la Hermandad:
en 1929, gracias al esfuerzo de una comisión que se había formado
para ello, la Hermandad ofrece a su titular, Nuestra Señora de la Mayor
Aflicción, una preciosa corona de plata que le fue impuesta el día 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada
Concepción. Esta corona se compró en Cordoba y costó 1.040
pesetas. En el libro de actas correspondiente (que se conserva), aparecen recibos
de las aportaciones hechas por diferentes hermanos para la adquisición
de esta corona. También en 1929 se cambiará la indumentaria: de
la clásica túnica de cola de color blanco y mang
as de ángel
con vueltas negras, con antifaz, botonadura, zapatillas y calcetines de este
mismo color, se pasa a las actuales túnica y capa de color blanco, con
antifaz de terciopelo negro, cíngulo, botonadura y zapatillas del mismo
color, y calcetines y guantes blancos. Sobre el lado izquierdo de la capa llevan
los nazarenos el escudo de la Hermandad y sobre el antifaz, bordada, la corona
de espinas atravesada por el cetro (éste último y definitvo cambio
se produce en 1959).
El período
político que se abre a continuación provoca ciertos trastornos
en la vida de todas las Hermandades de Jerez. Durante la mayoría de los
años de la Segunda República, la Hermandad se limitó a
una serie de cultos internos y al turno de Adoración del Monumento en
la
Colegial el Jueves Santo entre las 13,00 y las 15,00 horas. Así, en
1932 las cofradías no salen a la calle, pero la Hermandad de la Coronación
convoca solemnes cultos para el Domingo de Ramos en su capilla, que se celebrarán
"si la Cofradía no hace estación de penitencia", la cual finalmente
no realizaría. Tampoco la realizó en 1933 ni 1934.
En
ese año de 1934, la Hermandad sufre una de sus mayores desgracias, debido
a un desafortunado accidente ocurrido en la capilla: un domingo de Feria un
cirio ofrecido por un devoto a la venerable imagen de Nuestra
Señora de la Mayor Aflicción, prende el ropaje de éste
y, en pocos minutos, la primitiva y destacada talla es afectada por las llamas,
destruyéndola (los restos de las manos de aquella imagen se conservan
como una reliquia). Rápidamente se constituyó una comisión
para la restauración de la imagen, que no fue posible, encargándose
inmediatamente otra imagen lo más parecida a la anterior a los talleres
sevillanos del imaginero Luis Sánchez Gil que, una vez terminada, no
reunía las características de profundo y a la vez sereno dolor
que la anterior poseía, aunque estuvo al culto durante unos quince años
en la Hermandad.
En 1935 volvió a salir el Domingo de Ramos, junto a la de Las Angustias tuviendo que sufrir un deplorable acto de vandalismo, el de ser apedreada al llegar a la calle Lancería. Pero en 1936 vuelve a no hacer estación procesional, volviendo a hacerlo a partir de 1937.
La quema de conv
entos
no tuvo mucha incidencia en Jerez, pero ante el temor de algún ataque,
la imagen del Cristo fue escondida entre la paja de una cuadra de la finca "La
Posada" situada enfrente de la Capilla y la nueva talla de la Virgen en casa
del entonces Hermano Mayor, José Puerto Andrade, para volver a su sede,
una vez terminada la contienda.
Tras
la Guerra Civil empieza un período de apogeo de la Semana Santa jerezana
y es entonces cuando la Hermandad inicia una etapa de actividad y reformas centradas
especialmente en el desfile procesional. Todavía se seguía saliendo
con el paso que Daza había hecho en 1896, que lógicamente
estaba muy deteriorado. Así, en 1944 se compra un
nuevo paso de Misterio, de estilo barroco, a la Hermandad de los Panaderos,
de Sevilla, y se buscan a los mejores artistas para hacer del conjunto una verdadera
obra cultural y artística. En la compra del paso fueron incluidas las
tres figuras de aquel misterio (las figuras se adaptaron de un "Prendimiento"
a una "Coronación de espinas"). El paso procesionó hasta 1954.
Para el paso de palio, sin embargo, hubo disensiones internas: José Puerto
Aragón , a la sazón ya elegido Hermano Mayor, a la vez que los
hermanos antiguos, quiso construir un paso que se mantuviera dentro de los cánones
tradicionales jerezanos llevando cargadores por fuera, pero los jóvenes
se negaron queriendo derivar al estilo sevillano, como fue la moda en otras
cofradías de ese tiempo. Al final, se impuso el criterio sevillanizante
lo cual llevó a la dimisión del Hermano Mayor y la construcción
de un modesto paso de palio de estilo sevillano, con tan sólo diez
varales lisos en plata meneses". La orfebrería de este paso se encargó
al orfebre jerezano Manuel Rodríguez Pérez, que tenía su
taller en la calle Clavel. Este paso nunca se terminaría y se vendió
a una hermandad del Puerto de Santa María.
Las dimensiones
de la puerta de salida y de la pro
pia Capilla de los Desamparados no permitía
la salida de pasos de estas características, por lo que hubieron de emprenderse
obras que la dotaran de una puerta suficiente. Así, en 1948, se abrió
por primera vez la puerta de la Capilla a la calle Arcos y el crucero que la
ampara.
Durante
los años cuarenta y cincuenta, al cofradía ha tenido ha tenido
los siguientes horarios: salía el Domingo de Ramos entre las 19,30 y
las 20,00, entraba en la Rotonda, delante de la Hermandad de las Angustias,
entre las 20,50 y las 22,00, y se recogía entre las 24,00 y las 00,30.
Su itinerario hasta 1948 era el siguiente: Alvar Núñez, Marqués
de Mochales, Rotonda, Carrera Oficial, Plaza de la Encarnación, Hortas
Cáliz, Manuel María González, Plaza Monti, Plaza Reyes
Católicos, General Franco, Plaza esteve, Santa María, Cerrón,
Alvar Núñez a su templo. En ese año de 1948, vemos la siguiente
variación justamente a la salida: Alvar Núñez, Gaspar Fernández,
Cardenal Herrero, ... (
Este itinerario ha permanecido prácticamente inalterable
hasta 1995, aunque algunos años la hermandad tomaba en el itinerario
de ida: ... San Juan, Plaza Quemada, ...). En este itinerario fijado se introduce
una leve modificación en los años 1957 y 1958, en los que el primer
control de la Carrera Oficial estuvo en Puerta de Sevilla. En aquel entonces
la ida se hizo de la siguiente forma: ...Cardenla Herrero, Antona de Dios, Plaza
de San Andrés, Rosario, Alameda Marqués de Casa Domecq, Puerta
de Sevilla.
En 1946 la Hermandad
sustituyó la modesta corona de plata comprada
en 1929 por otra de plata
de ley sobredorada, cincelada y repujada a dos caras, realizada por el
pretigioso orfebre Emilio Landa Carrasco (nacido en Sevilla en 1902, pero afincado
desde 1940 en Jerez, donde abrió taller en la calle Juan de Abarca y
donde murió en 1957), siendo ésta su primera trabajo para la Hermandad.
En 1948 se estrenó el Libro de Reglas.
Tan contenta quedó la Hermandad que abandonó el proyecto de paso de palio de Rodríguez y encargó un juego de doce varales a Landa, de los cuales se estrenaron seis en 1949 y los restantes al año siguiente. El diseño correspondió al propio Emilio Landa que personalmente cinceló las capillas que aparecen en el primer tramo de cada varal y que corresponden a imágenes de doce grandes advocaciones marianas. Para el resto de la orfebrería designó a su oficial más señalado, Manuel Morales Turón, que en unos locales anexos a las propia capilla cinceló el resto en plata cofradiera.
En
el año 1949, los cofrades de esta Hermandad José Nuñez
Correa y José Gómez Morales (conocido por Pepe Gómez),
tuvieron noticia de la existencia, en casa de un anticua
rio sevillano, de una
imagen de Dolorosa y tras acudir a Sevilla a verla, se produjo la adquisición
de una nueva talla de Virgen, atribuida inicialmente
a Juan de Astorga por su parecido con la de Nuestra Señora de la Angustia
de la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla (confirmada como obra de Astorga
fechada en 1817) aunque con posterioridad se descubrió que la talló
José Rivera García, a principios de esa misma década de
los cuarenta. Algún trabajo costó convencer al Cabildo de Hermanos,
aunque nunca había terminado de gustar la talla de Sánchez cid,
pero al final asintieron y la talla traída de Sevilla pasó a ser
la titular de la Hermandad previo consentimiento y autorización del Cardenal
Arzobispo de Sevilla, que lo dió por decreto de 17 de Diciembre de aquel
año. Con este motivo se le añadi
ó al título de María
Santísima de la Mayor Aflicción, con el que se había venerado
a la Virgen desde 1896, el de la Paz con que se le veneraba por la primitiva
Hermandad de San Juan Bautista. Desde entonces la Virgen tiene la advocación
de María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción. La
antigua imagen tallada por Sánchez Cid se encuentra en la actualidad
en Villaluenga del Rosario bajo la advocación de Nuestra Señora
de los Dolores.
La hermandad quería hacerse con una Imagen Venera que representara a la Virgen de los Desamparados, titular de la Capilla donde tiene su sede y Patrona de Valencia. En un viaje que hizo a dicha ciudad, en 1949, el recordado hermano Manuel Martínez Arce, trajo esta bella imagen que, aún hoy, sigue presidiendo la delantera del paso de María Santísima.
La
Hermandad siguió adquiriendo enseres para completar el paso de palio
y mandó la confección de unas caídas bordadas para completar
un techo de palio que ya se poseía y que será después conocido
como "palio verde". Estas caídas se encargaron al taller de Guillermo
Carrasquilla y se estrenaron en 1950. También ese año se estrenó
el Estandarte que proclama la Inmaculada Concepción de María:
el Simpecado, así como la Cruz de Guía y el Senatus. Un obsequio
de su entonces camarera, Amalia Fer
nández, señora de Belmonte,
dotó al Señor de un mantolín de salida en 1952. En 1954
se realizaron los faroles de plata de ley que acompañan al Simpecado
y un juego de 16 insignias.
En el año
1955, se estrenó el paso de misterio que
tallara José Ovando Merino (cuyo encargo se realizó el año
anterior, 1954) para sustituir al adquirido a la Hermandad de los Panaderos.
Era de estilo barroco, totalmente dorad
o y con cuatro cartelas con pinturas
que representaban escenas de la vida de Jesús, realizadas por los hermanos
Enrique Hernández y Fernández de los Ríos y Jesús
González Ramirez (dos de estas cartelas las conserva todavía la
Hermandad). El paso contaba con seis candelabros y un total de 26 puntos de
luz.
La hermandad conservaba una saya de vestir, muy antigua, para la Santísima Virgen, en terciopelo burdeos, que se encontraba en muy mal estado. Sobre un trozo de tisú de plata comprado en un anticuario de Londres por José García Aguilar, se encargó, en 1955, a Esperanza Elena Caro, que se pasaran los bordados. Emilio Landa diseñó en 1956 los respiraderos, empezándolos él mismo pero no pudo finalizarlos debido a su fallecimiento, terminando dicha labor su hijo Juan. Los medallones con escenas de la vida de la Virgen son obra de los talleres de "Lorenzo, Jimenez y Rueda". Posteriormente se realiza el juego de jarras entrevarales en los talleres de Manuel Villarreal. En 1956 también se encarga al mismo taller de Villarreal el juego de ocho bocinas, los ciriales y las pértigas de los pertigueros. Los bordados de los paños de las bocinas, fueron pasados de las antiguas caídas del "palio verde", por Esperanza Elena Caro. Pero sólo dieron para seis. Durante años, los dos restantes fueron de terciopelo liso. En 1999, un grupo de hermanos donó la confección de los bordados de estos paños, realizados en los talleres de Ildefonso Jiménez, de Jerez.
En
1959 se procede a un nuevo cambio en la túnica de los nazarenos. Se suprimen
las mangas de ángel que llevaba la túnica. Se unifica la tela
de los antifaces a terciopelo de color negro. Se cambia el fajín por
un cíngulo y se añade el escudo de la Hermandad sobre el brazo
izquierdo de la capa.
El mismo año,
1959, se encargó a los talleres de Esperanza Elena Caro la confección
del manto de salida, realizado en oro fino sobre terciopelo morado. Se dio la
circunstancia de que el color del terciopelo no fue el elegido por la Hermandad,
pero un error en la tintada envió éste. La alternativa era devolverlo
y esperar el primitivamente elegido, lo que retrasaría la ejecución,
o bordadr sobre el recibido. Se decidió esto último que dando
un maravilloso resultado.
Entre los años 1962 y 1966, los talleres de Manuel Villarreal fueron los encargados de confeccionar un total de 86 piezas de candeleros en plata cofradiera repujada.
Con el paso del
tiempo, el "palio verde" que se tenía, había quedado muy deteriorado.
En 1964, la Hermandad encargó a Esperanza Elena Caro la confección
de un nuevo techo de palio que resultó un perfecto ejemplo de la maestría
de estos talleres en su confección. Junto con el manto realizado años
antes en los mismos talleres, forma un conjunto de gran calidad y belleza.
La mismo taller de Elena Caro encarga la Hermandad, en 1968, la confección de un nuevo Estandarte para sustituir al anterior, muy det